בס״ד

Noaj – Hablar con luz propia, o por lo menos prestada

Sohar taasé latebá, veel amáh tejalena milemala; ufetaj atebá bezida tasím…

Una luminaria harás al arca y en una amáh (unidad de longitud) la terminaras por arriba y haz una puerta en el lado del arca…

Dice RASHI: Sohar (luminaria): hay quienes dicen una piedra preciosa (que emite luz), hay quienes dicen una ventana.

Está escrito, que la sitrá ajará (la fuerza de la impureza) rodea la kedushá (santidad). Por lo tanto, cada Iehudí; al ser kadosh, es rodeado por dichas fuerzas y si éste, jas veshalom, se deja llevar por ella, mayor es la tumá (impureza) y la oscuridad que lo rodea. Y cuando tiene un despertar de teshubá (volver a Hashem) le es muy difícil hacer tefilá (rezarle), decirle a Hashem lo que hay en su corazón y con esto acercarse a Él; ya que necesitamos romper estas barreras con las palabras, y hacerlas ascender hasta Hashem; pero para ello estas palabras deben ser las adecuadas, palabras verdaderas, desde lo profundo de su corazón, y que eleven con ellas a todas las palabras que quedaron atrapadas.

Pero, ¿cómo lograr esto? Solamente con el Emet (verdad), ir siempre en el camino de la verdad: y al ir en este camino, la luz de Hashem lo envuelve, ya que “el sello de Hashem es la verdad” y como dice David haMelej en Tehilim: “Hashem es mi luz y mi ayuda”. Y con la luz de Hashem uno puede encontrar las puertas para salir de la oscuridad en la que está encerrado, ya que encuentra las puertas, como está escrito “…la puerta, Tus palabras las ilumina, a los necios da entendimiento”, porque andando en la oscuridad uno no puede encontrar la puerta para salir.

Pero para lograr esto, hay que hacer tefila con palabras absolutamente verdaderas, sintiendo el dolor de nuestras averot (transgresiones) en el corazón y expresando estos sentimientos con palabras; ésta es tefila es con palabras absolutamente verdaderas. Y aquel que entiende la importancia de esto, debería pedirle a Hashem toda su vida que aunque sea una vez logre hacer una tefila como esta. Quien llega a este nivel, Hashem ilumina a través de él, pero mientras llegamos a ese nivel o para los que no llegaremos, cuando logramos expresarnos en tefila con la máxima verdad que está a nuestro alcance, podemos permitir que la luz de los que sí llegaron, los Sadikim, puedan iluminar a través nuestro, para lo cual también es necesario tener emunat jajamim (fé en los sabios), acercarnos a ellos y hacer Bitul haDaat (anular nuestro entendimiento) ante ellos.

Y esto es lo que está escrito: Sohar taasé latebá (tebá en lashon hakodesh también significa palabra), que hable palabras de verdad, que iluminen, sobre lo que Rashi dijo hay quienes dicen (o su decir es) una piedra preciosa, los que logran que su decir sea absolutamente verdadero y emiten luz propia, hay quienes dicen (o su decir es) una ventana, los que su verdad no emite luz, pero deja pasar la de los Sadikim, veel amáh, que representa al hablar, tejalena milemala, lo eleva con verdad (las iniciales de amáh tejalena milemala forman Emet, verdad); ufetaj atebá bezida tasím y que hagamos una puerta en la sitrá ajará que nos rodea por todos lados (zida significa lado y a su vez representa a la sitrá ajará; como está escrito sobre Esav haRashá que zaid vefiv, cazaba con su boca).

En resumen, cuando uno está perdido en la oscuridad de la impureza, y ésta lo rodea de todos lados, la única puerta es la tefilá con palabras de verdad, que es la esencia de Hashem, y de esta forma Hashem lo ilumina y puede ver las puertas para salir, ya que ninguna oscuridad puede opacar la luz de Hashem; pero si uno no llega a la tefilá absolutamente verdadera, por lo menos debe lograr su máximo nivel de verdad en la tefilá, aunque solamente pueda decir “Hashem ayúdame”, con toda sinceridad, para así poder dejar pasar la luz de los Sadikim.

Adaptado de Likute Moharan 112

16
Oct

Bereshit – La verdad verdadera

   Publicado por: admin   en Torat Emet

בס״ד

Bereshit – La verdad verdadera

En Simjá Torá, todos suben a la Torá, para mostrar que cada Iehudí tiene parte en la Torá verdadera, porque la verdad de la Torá es acercar y no alejar. Descubrir el punto verdadero de cada Iehudí, incluso de los más alejados, es la verdadera voluntad de Hashem.

Por esto la Torá termina con “…que hizo Moshe frente a todo Israel” y luego comienza con “En el principio creó Elokim…”, ya dijo Jazal (nuestros Sabios de bendita memoria) que el último versículo de la Torá se refiere a cuando Moshé rompió las Tablas de la Ley frente a los ojos de Israel; y sobre el primero nos indicaron que sus letras finales forman la palabra Emet (verdad), explicando que la creación del mundo fue por medio de la verdad, y sobre ella se sostiene el mundo.

Pero Jazal también enseñó que la verdad objetó a que el mundo sea creado, puesto que va a estar lleno de mentira y Hashem la tomo y arrojó a la tierra, como está escrito “y arrojó a la verdad a la tierra…”, y luego Hashem la llamó nuevamente, como esta escrito “…la verdad de la tierra brotará”. De acá aparenta ser que según la verdad, no había que haber creado al mundo, pero según Hashem sí era necesario crearlo.

De acá vemos, que la verdad de Hashem es muy profunda, y que los ángeles que representan la cualidad de la verdad, tampoco llegaron a alcanzarla, y por eso acusaban en contra de la creación del mundo. Pero Hashem no desea una verdad como ésta, que desea alejar a la creación.

Y cuando a uno le parece que, según su verdad, el compañero se está alejando del camino de la verdad, lo estamos alejando más; e incluso con uno mismo, cuando uno sabe que está lleno de fallas y muy lejos de Hashem, tomar esto como la verdad, termina desesperanzándonos y alejándonos aún más. Todo esto, corresponde con la verdad que acuso en contra de la creación del mundo.

Pero Hashem no quiere una verdad como ésta, y por esto la arrojó de frente a Él, ya que Hashem quiere la verdad que acerca y no la que aleja, y cuando uno se fortalece y llega a ser meritorio de lograr, aunque sea, un punto de verdad, es muy preciado frente a Hashem, más que cualquier otra cosa, ya que para esto fue la creación.

Y esto es lo que hizo Moshe, cuando vio que Israel pecó con el becerro de oro y que, según la verdad de la Torá y de las Tablas de la Ley, debía ser exterminado, porque Moshe supo y comprendió que Hashem no quería una verdad como ésta y que Su compasión es mucha y lo principal del mundo es Israel; entonces arrojó las Tablas, que representan la verdad, en representación de “y arrojó a la verdad a la tierra…” e insistió mucho en Tefilá (plegaria) hasta que Hashem perdonó a Israel y le ordenó tallar las segundas Tablas, representando “…la verdad de la tierra brotará”.

Por eso, luego de “…que hizo Moshe frente a todo Israel”, la Torá comienza enseguida con “En el principio creó Elokim…”, porque ambos versículos son la misma idea, para mostrarnos que ésta es la verdad verdadera, cuando solo sabemos que estamos lejos y no nos alejamos más por la verdad, sino que comenzamos de nuevo a acercarnos a Él, desde el lugar que estamos, porque “los favores de Hashem no se acabaron, no tiene límite su compasión” y cada día y a cada instante la persona puede comenzar acercarse a Hashem.

Adaptado de Likute Halajot – Hiljot Ribit 5 :20, 24 – 29

2
Oct

La Llama Perpetua

   Publicado por: admin   en Nuestros Libros

La Llama Perpetua

La Llama Perpetua

Como aquel pintor que no se le pasan por alto los detalles más delicados del paisaje, explora Rabi Najman de Breslev las zonas más profundas e inextricables del alma. Quien fue Rabi Najman? Que hizo? Que influencia tiene su labor en nuestros dias?

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