בס״ד
Vaierá – ¿Dónde está el lugar de Su honor?
“…Aié hase leOlá. …¿Dónde está el cordero para el (sacrificio) Ola?” (Bereshit 22:7)
Hashem nos dotó, a los seres humanos, de una poderosa y eficiente herramienta, única entre todos los seres creados. La capacidad de pensar, distinguir y actuar según nuestro entendimiento. No obstante, al igual que todas las otras herramientas que Hashem creó para nuestro aprovechamiento, aparte de su uso prescripto, también pueden ser usadas negativamente.
En materia de Abodat Hashem (el servicio al Creador), la persona que utiliza a su entendimiento como única brújula, puede equivocarse cayendo en pensamientos de herejía, dudas o cuestionamientos contra Hashem y la Torá; o simplemente, cometería el error de querer entenderlo todo y filtrar con su intelecto los conceptos enseñados por la Torá y los Jajamim (Sabios).
Lo cierto es, que lo principal en el camino del Iahadut (Judaísmo) es andar con sencillez y simpleza, sin demasiadas sofisticaciones. Uno debe fijarse siempre que, en cada cosa que va a hacer, se encuentre allí Hashem y no buscar el honor propio, sino el honor de Hashem, si hay honor de Hashem en esta acción, que lo haga, sino no. De esta forma, nunca se va a equivocar, ya que, incluso cuando caiga en dudas y pensamientos contrarios a Hashem, esta caída le servirá para elevarse desde el lugar donde se encuentra, como explicaremos adelante.
El origen de la creación es el honor de Hashem, porque “todo lo que creó HaKadosh Baruj Hu lo hizo para su honor” (Talmud – Iomá 38a).
También sabemos que Hashem creó todo en diez etapas, como enseñaron Jazal (nuestros Sabios de Bendita memoria): “con diez Maamarot (enunciados) fue creado el mundo” (Pirké Abot 5:1). Estas son las nueve veces que la Torá menciona en Perashat Bereshit que “Hashem dijo y creó”, mientras que el décimo, que en realidad es el primero, está oculto y es la misma palabra Bereshit. Eso es lo que nuestros Sabios llamaron Maamar Satum (enunciado oculto). Cada uno de estos Maamarot (enunciados), está investido de una parte del honor de Hashem, que da vida a lo creado por ese enunciado.
A pesar de esto, en las averot (transgresiones) y los malos actos no está el honor de Hashem, ya que Hashem puso un límite a su honor para que éste no llegue allí, como está escrito: “y Mi honor a otro no daré” (Ishaiá 42:8). No obstante, todo recibe vitalidad de Hashem, sólo que la reciben de manera oculta, del Maamar Satum, ya que no pueden recibir la vitalidad de Hashem de manera manifiesta.
Por esto, cuando la persona cae de su nivel y se aleja de Hashem mediante las dudas, los pensamientos malos, las confusiones y entonces, al observarse a si mismo, ve cuan bajo cayo y cuan lejos está de Hashem y comienza a buscarlo, y pide y busca, “Aié mekom kebodo, ¿Dónde está el lugar de Su honor?”, está comenzando su corrección y elevación, y de esta manera su caída se transforma en ascenso. Porque Aié, la búsqueda del honor de Hashem, también representada por el maamar satum (en su faceta del honor superior de Hashem, que le da vida al resto de los diez enunciados de la creación), le da vitalidad al lugar donde está en su caída y lo eleva.
Los Sabios del Midrash nos explican que la ofrenda de Olá (elevación), es Kapará (expiación) por los malos pensamientos. Y el versículo de nuestra perashá nos dice: “Aié hase leOlá, ¿Dónde está el cordero para el (sacrificio) Olá?”, Aié, que podría ser explicado en nuestro contexto, como la búsqueda del honor de Hashem desde el lugar donde uno está, hase leOlá, es el cordero (el medio) para la elevación, es la expiación de los malos pensamientos, ya que por medio del Aié, uno se corrige y se eleva de donde estaba.
De todo esto vemos, que lo fundamental de la Teshuvá (el retorno a Hashem) es buscar, desear, ansiar, pedir y rogar encontrar el honor de Hashem.
Adaptado de Likuté Moharán II, 12

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