12
Nov

Jaié Sarah – El elefante amarrado

   Publicado por: admin   en Torat Emet

בס״ד

Jaié Sarah – El elefante amarrado

“Vaihu jaié Sarah mea shana, veesrim shana vesheva shanim, shene jaié Sarah” “Y fue la vida de Sarah cien años y veinte años y siete años, los años de la vida de Sarah” (Bereshit 23:1)

Era a los cien años como a los veinte y a los veinte como a los siete (Rashi y Bereshit Rabah 58)

Un niño fue al circo a ver una actuación. Durante la función del elefante, la enorme bestia hacía gala de un tamaño, peso y fuerza descomunales. Pero ni bien terminaba, lo ataban pequeña estaca clavada en el suelo con una cadena que aprisionaba una de sus patas. El niño observó que el animal podría liberarse con facilidad de la estaca y huir, pero no lo hacía, ni lo intentaba. Preguntó a su padre y a otras personas, hasta que el entrenador le dio la siguiente respuesta: “El elefante no escapa porque ha estado atado a una estaca como esta desde que era muy pequeño. En aquel momento, el elefantito empujó y sudó tratando de soltarse, pero aquella estaca era demasiado sólida para él. Al día siguiente lo volvía a intentar, y al otro día y al otro… hasta que, un día terrible para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.”. Ese elefante enorme y poderoso que vemos en el circo no escapa, porque… cree que no puede… Tiene grabado el recuerdo de la impotencia que sintió poco después de nacer y jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese recuerdo. Nunca intentó volver a poner a prueba su fuerza.

El Rebe Najman de Breslev nos advirtió que, en Avodat Hashem (servicio al Creador), está “Prohibido ser anciano”, no hay que quedarse en lo que estamos acostumbrados, sino que debemos renovarnos. Expresiones como “Ya estoy grande para esto”, “No puedo cambiar”, “Yo soy así”, “Así hice toda mi vida”, “Esto no es para mi”… no pueden ser dichas respecto a Avodat Hashem.

Ya Jajamim (nuestros Sabios) explicaron sobre el versículo que recitamos en Keriat Shemá (la lectura del Shemá Israel) “…asher anojí mezavejá haiom,…que yo te ordeno hoy” que cada día sea la Torá como algo nuevo, como si Hashem nos los hubiera ordenado hoy.

Y esta renovación es real, ya que, como decimos diariamente en Tefilat Shajarit (la plegaria matutina), Hashemmejadesh betubo bejol iom tamid Maasé Bereshit, renueva con Su bondad cada día permanentemente la obra de la creación” y lo mismo sucede con el hombre que cada día es creado, como está escrito “Ani haiom ieladtija, hoy te hice nacer” (Tehilim 2:7) y por esto fuimos ordenados a decir diariamente Birkot HaShajar, las bendiciones matinales (ver Shuljan Aruj Oraj Jaim 4).

Para poder cumplir con la Torá, es necesario comenzar de nuevo, y aunque intente, pero no logre nada, el hecho de haberse preparado para un nuevo comienzo, ya vale mucho y finalmente todos estos comienzos se van a juntar en su ayuda, para darle el mérito de lograr su cometido de manera completa. Además, si Hashem acepta la Teshubá (el retorno) de alguien que transgredió su voluntad durante toda su vida, cuanto más y más, de alguien que intentó cumplir la Torá toda su vida.

No debemos pensar que ya lo intentamos una, varias, muchas veces; ni caer en desánimo y pensar que no podemos, que Hashem nos rechaza, que esto no es para nosotros; sino que debemos olvidarnos completamente de todos los intentos fallidos e intentar de nuevo, ya que tanto el mundo, como nosotros somos renovados constantemente, y debemos suplicar a Hashem con todas nuestras fuerzas, desde lo profundo del corazón, esta vez poder lograrlo.

Debemos comenzar nuevamente, cada día, o incluso muchas veces al día; y no solamente con las cosas que aún no logramos cumplir, sino con las que ya cumplimos, así nos escapamos de otra trampa del Mal, la rutina y el aburrimiento. Cada instante es una nueva creación, entonces cada palabra de Tefilá o de Limud HaTorá (estudio de Torá), cada Mizvá es nueva, no es ni como la que hice ayer (o no hice) ni como la que con la ayuda de Hashem voy a hacer mañana; y de esta manera podremos cumplirla con fuerza y con Simjá (alegría).

Y esto es lo que dice el primer versículo de nuestra Parashá (porción semanal de la Torá) sobre Sarah Imenu (nuestra matriarca): “Vaihu jaié Sarah mea shana, veesrim shana vesheva shanim, shene jaié Sarah” “Y fue la vida de Sarah cien años y veinte años y siete años, los años de la vida de Sarah” y lo que explicaron nuestros Sabios, que “era a los cien como a los veinte y a los veinte como a los siete” y que “todos sus días fueron igualmente de buenos”, insinuando que comenzaba siempre a vivir como el primer día, incluso en los días de su ancianidad, se veía a si misma como una niña que comenzaba a servir a Hashem; y por medio de esto, llegó a tener una larga vida, ya que la vida no se mide en cantidad de años, sino en los días que realmente vivió y aprovechó.

Basado en las enseñanzas del Rebe Najman de Breslev (Likuté Moharán I:272 – Likuté Halajot – hiljot Tefilin 5:38 e hiljot Keriat Atora 6 y Alim liTrufá – carta 233)

5
Nov

Vaierá – ¿Dónde está el lugar de Su honor?

   Publicado por: admin   en Torat Emet

בס״ד

Vaierá – ¿Dónde está el lugar de Su honor?

“…Aié hase leOlá. …¿Dónde está el cordero para el (sacrificio) Ola? (Bereshit 22:7)

Hashem nos dotó, a los seres humanos, de una poderosa y eficiente herramienta, única entre todos los seres creados. La capacidad de pensar, distinguir y actuar según nuestro entendimiento. No obstante, al igual que todas las otras herramientas que Hashem creó para nuestro aprovechamiento, aparte de su uso prescripto, también pueden ser usadas negativamente.

En materia de Abodat Hashem (el servicio al Creador), la persona que utiliza a su entendimiento como única brújula, puede equivocarse cayendo en pensamientos de herejía, dudas o cuestionamientos contra Hashem y la Torá; o simplemente, cometería el error de querer entenderlo todo y filtrar con su intelecto los conceptos enseñados por la Torá y los Jajamim (Sabios).

Lo cierto es, que lo principal en el camino del Iahadut (Judaísmo) es andar con sencillez y simpleza, sin demasiadas sofisticaciones. Uno debe fijarse siempre que, en cada cosa que va a hacer, se encuentre allí Hashem y no buscar el honor propio, sino el honor de Hashem, si hay honor de Hashem en esta acción, que lo haga, sino no. De esta forma, nunca se va a equivocar, ya que, incluso cuando caiga en dudas y pensamientos contrarios a Hashem, esta caída le servirá para elevarse desde el lugar donde se encuentra, como explicaremos adelante.

El origen de la creación es el honor de Hashem, porque “todo lo que creó HaKadosh Baruj Hu lo hizo para su honor” (Talmud – Iomá 38a).

También sabemos que Hashem creó todo en diez etapas, como enseñaron Jazal (nuestros Sabios de Bendita memoria): “con diez Maamarot (enunciados) fue creado el mundo” (Pirké Abot 5:1). Estas son las nueve veces que la Torá menciona en Perashat Bereshit que “Hashem dijo y creó”, mientras que el décimo, que en realidad es el primero, está oculto y es la misma palabra Bereshit. Eso es lo que nuestros Sabios llamaron Maamar Satum (enunciado oculto). Cada uno de estos Maamarot (enunciados), está investido de una parte del honor de Hashem, que da vida a lo creado por ese enunciado.

A pesar de esto, en las averot (transgresiones) y los malos actos no está el honor de Hashem, ya que Hashem puso un límite a su honor para que éste no llegue allí, como está escrito: “y Mi honor a otro no daré” (Ishaiá 42:8). No obstante, todo recibe vitalidad de Hashem, sólo que la reciben de manera oculta, del Maamar Satum, ya que no pueden recibir la vitalidad de Hashem de manera manifiesta.

Por esto, cuando la persona cae de su nivel y se aleja de Hashem mediante las dudas, los pensamientos malos, las confusiones y entonces, al observarse a si mismo, ve cuan bajo cayo y cuan lejos está de Hashem y comienza a buscarlo, y pide y busca, “Aié mekom kebodo, ¿Dónde está el lugar de Su honor?”, está comenzando su corrección y elevación, y de esta manera su caída se transforma en ascenso. Porque Aié, la búsqueda del honor de Hashem, también representada por el maamar satum (en su faceta del honor superior de Hashem, que le da vida al resto de los diez enunciados de la creación), le da vitalidad al lugar donde está en su caída y lo eleva.

Los Sabios del Midrash nos explican que la ofrenda de Olá (elevación), es Kapará (expiación) por los malos pensamientos. Y el versículo de nuestra perashá nos dice: “Aié hase leOlá, ¿Dónde está el cordero para el (sacrificio) Olá?”, Aié, que podría ser explicado en nuestro contexto, como la búsqueda del honor de Hashem desde el lugar donde uno está, hase leOlá, es el cordero (el medio) para la elevación, es la expiación de los malos pensamientos, ya que por medio del Aié, uno se corrige y se eleva de donde estaba.

De todo esto vemos, que lo fundamental de la Teshuvá (el retorno a Hashem) es buscar, desear, ansiar, pedir y rogar encontrar el honor de Hashem.

Adaptado de Likuté Moharán II, 12

27
Oct

Lej Lejá – Tu derecha es izquierda

   Publicado por: admin   en Torat Emet

בס״ד

Lej Lejá – Tu derecha es izquierda

Vaielej Abram caasher diver elav Hashem, vaielej ito Lot… Vaisá Abram haloj venasoa hanegva… Vaiomer Abram el Lot… Hipared na mealay, im hasemol veemina, veim haiamin, veasmeila.

Y fue Abram como le dijo Hashem y fue con él Lot… Y se dirigió Abram viajando hacia el sur… Y le dijo Abram a Lot… Aléjate por favor de mi, si vas hacia la izquierda, yo voy a la derecha, si vas a la derecha, yo voy a la izquierda…

Lot representa a la oscuridad y la mentira, como dice el Zohar Hakasosh que Lot representa a Letuta (la maldición), que rodea la Kedusha (santidad), que persigue a Abraham para oscurecerlo, como está escrito: Vaielej Abram caasher diver elav Hashem, vaielej ito Lot y fue con él Lot… (ver sobre esto la edición Nº 2)

Por esto, quien realmente se compadece de su Neshamá (alma), debe buscar siempre la verdad verdadera, como Abraham, que: Vaisá Abram haloj venasoa hanegva…, Y se dirigió Abram viajando hacia el sur, que es la derecha (tomando como referencia la disposición del Bet Hamikdash); ya que el lado derecho representa a la Torá y las ambiciones espirituales, como dice el Zohar Hakasosh; que es la verdad, mientras que el lado izquierdo representa los deseos físicos, materiales y vanos, que son falsedad. Quien quiere escapar de la oscuridad y la mentira, debe viajar siempre hacia la derecha, tanto en temas espirituales, como en materiales, por lo que debe buscar constantemente hacia donde está la verdad para dirigirse hacia allí.

Y esto es lo que le dijo Abraham a Lot cuando quiso separarse de él: Im hasemol, si vas hacia la izquierda, si me rodeas con la oscuridad y mentira de los deseos, veemina, yo voy a la derecha, hacia la Torá y la verdad, veim haiamin, pero si vas a la derecha, si vestís tu oscuridad y mentira con un disfraz de Torá y verdad, ya sea mediante pensamientos que quieren cambiar la verdad o personas (incluso muy cercanas) que mediante “su verdad” nos alejan de la verdad verdadera, ya sea una verdad “a medida” o una verdad “de lindas palabras” pero sin acción o una verdad “inalcanzable” que en vez de acercarnos, nos aleja de Hashem (ver sobre esto la edición Nº 1); a esto, Abraham le dice, veasmeila, que yo voy hacia la izquierda, a la izquierda de Lot, ya que él es siempre mentira, incluso en su derecha. Sobre esto, dijeron los sabios del Midrash que dijo Abraham: min col atar ana masmil lahahu gabra, de cualquier manera yo dejo a aquel hombre (Lot) del lado izquierdo.

Como ejemplo, podemos imaginar que tenemos frente nuestro dos caminos; el de la derecha va a Sefat y el de la izquierda a Tiberias. Cuando uno quiere ir a Tiberias, el camino de la izquierda es el verdadero, el lado “derecho”, mientras que el de la derecha, es el falso, porque nos aleja de nuestro objetivo.

Lo mismo es cuando queremos ir en el camino de Hashem, cuando el Iezer Hará (mal instinto) y “su gente” se disfraza de verdad, como que quisieran dirigirnos en el camino derecho y verdadero, debemos voltearnos y dirigirnos hacia su izquierda, que en realidad es la derecha, le verdad absoluta.

Principalmente debemos cuidarnos de la “verdad” que genera discordia y tristeza:

Ningún tipo de discordia, conflicto o pleito entre personas o comunidades tiene justificación verdadera, y aunque tenga un reclamo verdadero, se le podría explicar con dulzura y amor. Todos los conflictos y separaciones con otro Iehudí son pura mentira. Cada uno cree que entiende la verdad del prójimo, que el otro es pura mentira y él todo verdad, pero esto es ilusión del Iezer Hará.

Toda caída en Abodat Hashem (el servicio al Creador), que genera tristeza, a pesar de ser causado por un acto malo que realmente hizo, es una ilusión del Iezer Hará, que quiere debilitarnos y hacernos caer del todo (Likuté Moharán I, 282). La persona debe cuidarse mucho entristecernos ante estas caídas, y hay que saber que incluso ahora Hashem está con nosotros y está deseoso de nuestra Teshubá (retorno a Hashem) y que Lo sirvamos, por lo que debemos renovarnos y recomenzar a servirlo.

Adaptado de Likuté Halajot, Hiljot Gueneva 5:5 – 6

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