31 December 69 - כ"ב טבת תש"ל
7 May 10 - כ"ג אייר תש"ע

Behaalotejá – Aprovechá la fiesta

   Publicado por: admin   en Torat Emet

בס״ד

Behaalotejá – Aprovechá la fiesta

Por Rab Menajem Abdeljak

Los invitados sentados en torno a mesas servidas con gran variedad de ensaladas, carnes, embutidos, picaditas, panes, de todo un poco.

La actitud varía. Algunos se sirven delicadamente parte de los manjares ofrecidos. Otros son más rigurosos y precisan colmar sus platos con toda la variedad sin omitir nada. Y la tercera división, con mayor cantidad de adeptos, corresponde a los intransigentes. Estos, no sólo deben probar y saciarse con todo lo que está al alcance de sus manos, sino que inspeccionan, disimuladamente, las mesas vecinas, asegurándose que no haya “ahí” nada que no haya “acá”. En caso de detectar alguna anomalía, no vacilarán en exigir al mesero la rectificación inmediata de la situación.

– Mozo, ¿Qué es eso coloradito que hay en esa mesa? – Eso es……… (alguna palabra compleja en francés o italiano). -¿Me trae? (No tiene idea de qué se trata, pero no puede perder la ocasión).

Escena muy frecuente, casi diríamos normal, en las fiestas.

Contrapuestamente a esta penosa actitud en materia mundana, es bastante inusual ver semejante pasión cuado se trata de tópicos espirituales. Si apareciera alguien con un “menú” de acciones de caridad, para estudiar de Torá o cualquier otra Mitzvá no conseguirá muchos comensales.

Aún si consigue algunos que serían “tan amables” de hacer una Mitzvá, luego de elegir la más sencilla, sería casi impensable que alguien vendrá a pedirle por favor “un poco más”. Sólo algunos distinguidos tomarán el recaudo de no perderse ningún “plato”.

Generalmente, el mismo que pretenderá acopiar lo máximo espiritualmente, tendrá un comportamiento opuesto en lo material. Y viceversa. La ambición por la perfección y la excelencia, no suele aunarse en una persona en ambos sentidos. Hay cosas que no van de la mano.

En nuestra Perashá tenemos representantes de ambos grupos. Los exigentes en lo mundano y los estrictos en lo espiritual.

Al comienzo de la Perashá, tenemos la Mitzvá del encendido de la Menorá por Aharón Hacohén que viene en yuxtaposición al último tema tratado en la Perashá anterior, Nasó. Allí se relata detalladamente las ofrendas acercadas por los jefes de todas las tribus, excepto la de Leví, a la cual pertenecía Aharón, en ocasión de la inauguración del Mishkán. El Midrash explica que Aharón se molestó genuinamente por no haber podido participar de esta gran Mitzvá y entonces Hashem le otorgó la posibilidad de cumplir esta otra, la de iluminar la Menorá a diario, él y sus sucesores.

En realidad, también Aharón, como Cohén que era, acercó Korbanot durante la inauguración del Mishkán. Pero no se satisfizo. Pide “otra porción”. Quiere degustar de todo lo que pueda en cuanto a Mitzvot.

Otra representación de esta tendencia, son aquellos que por un estado de impureza circunstancial no estaban en condiciones de acercar el Korbán Pesaj en el primer aniversario del éxodo. Sin embargo, a pesar de estar expresamente exonerados y aún inhibidos, ellos no se conforman e insisten a Moshé Rabenu con buscar una solución para que se les conceda la posibilidad de realizar esta Mitzvá. Como resultado Hashem manda a enseñar las leyes de Pesaj Shení, el segundo Pesaj.

El exponente superlativo de esta vocación es Rabí Akibá. El Talmud (Menajot 29b) relata que extraía cúmulos de Halajot de cada Tag (coronas decorativas en algunas letras) del Sefer Torá y Hashem le mostró a Moshé Rabenu una clase suya y éste último no lograba entender. Sin embargo, a pesar de tamaña grandeza, a pesar de tanta Torá y tantas Mitzvot, él pretendía más. Aspiraba al pináculo. Veremos cuál era su sueño.

Su vida terrenal finalizó a manos del verdugo romano quien restregó su carne con cepillos de hierro. Mientras esto sucedía, el se dispuso a leer Keriat Shemá y a sus discípulos, asombrados de lo que veían les explicó: “Toda mi vida anhelé tener la oportunidad de cumplir lo que la Torá dice: Amarás a Hashem con toda tu vida, es decir, aunque te estén quitando la vida. ¿Y cómo ahora que se me da no lo voy a cumplir? (Talmud Berajot 61b).

Esta sed de Mitzvot se puede dar, a simple vista paradójicamente, tan sólo en quien está saciado de ellas, cuando supuestamente debería ser diferente. El secreto lo develan nuestros sabios en el Talmud (Berajot 40a Sucá 46b) enseñándonos que en cuanto a lo espiritual hay una ley “física” que dice que: Un recipiente lleno contiene, uno vacío no. Al revés de lo que conocemos en la física mundana.

Luego de una comida abundante ya no sentimos deseo ni podemos ingerir más alimentos por sabrosos que sean. Sin embargo, en materia espiritual, cuanto más falto de contenido se es, menos se siente deseo de aumentar Torá y Mitzvot, no así quien se ha colmado de espiritualidad, siempre buscará más.

La otra cara de la moneda, también en nuestra Perashá, se refiere a la partida de Har Sinai. Una vez concluida la revelación de Hashem en el monte Sinai, los Iehudim partieron de allí como un niño que escapa de la escuela. No así a la salida de Egipto, al emerger del Mar Rojo, tuvo que instarlos Moshé a avanzar rápidamente, ya que estaban atareados en recolectar el oro y las piedras preciosas que los egipcios llevaban en sus carruajes.

Y así lo resume el Talmud (Erubín 54a): Le dijo Shemuel a Rab Yehuda: Empuña y come empuña y bebe, porque éste mundo, del cual nos iremos, es como una fiesta”.

No es un restaurante, no manejamos los tiempos, somos invitados. Llegaste a la fiesta y te sirvieron la entrada. Mientras charlas con un amigo, te levantaron la mesa. Llega el plato principal, te levantaste a bailar y ¡zas! se llevaron el plato. Y si no te apurás, perdés el postre.

Te queda lo que comiste. Una porción de Torá, un plato de Tzedaká, una ración de Tefilá.

Shabat Shalom

Por Rab Menajem Abdeljak (Basado en las enseñanzas del Rebe Najman de Breslev)

Publicado el 31 December 69 - כ"ב טבת תש"ל a las 16:46 pm en la categoria Torat Emet. Usted puede recibir los comentarios RSS 2.0 aqui.Puede dejar un comentario, o republicarnos en su propio sitio.

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