Parashat HaJodesh – El pueblo de Israel y la luna
בס״ד
Parashat HaJodesh – El pueblo de Israel y la luna
Por Rab Menajem Abdeljak
El Shabat previo a Rosh Jodesh Nisán (o en el mismo si cae en Shabat), se lee, además de la Perashá semanal, la indicación hecha a Moshé y Aarón el día uno del mes, de consagrar éste mes de como “principio de meses”. (Shemot 21)
Ese mismo día, llega la Mitzvá de contarlos meses según el ciclo lunar.
Consagrar el nuevo mes, es de tal importancia, que nuestros enemigos se ensañaron específicamente contra ello poniéndolo al mismo nivel que el Shabat, el Berit Milá y el estudio de la Torá, los pilares de nuestra identidad.
La luna, en su ciclo, representa al Pueblo Judío. Tiene momentos de esplendor y de sombra. Pero es relativo, sólo parece. En la realidad, ella siempre está.
¿Cual es el momento más vital de toda persona y objeto? Sin dudas el momento del comienzo, el momento de lo “nuevo”. La luna también se renueva mes a mes. Pero “luna nueva” es el momento de mayor oscuridad de la luna.
Éste sistema es el particular de Am Israel. En el año mil novecientos cuarenta y ocho de la creación, amanece el sol de Abraham Abinu, tomando conciencia de la existencia de un único Amo al universo. Entonces, es perseguido por el mundo entero. Diríamos que es típico de cualquier nuevo emprendimiento o idea el ser censurado por las personas.
Finalmente, luego de ser arrojado a la hoguera y ser salvado de ella milagrosamente por Hashem, es aceptado forzosamente como una realidad y comienza a predicar su verdad a los cuatro vientos.
La descendencia de Abraham Abinu no siguió su doctrina en su totalidad. Fue Itsjak quien tomó el desafío de propagar esta luz. A su vez, de sus dos hijos, sólo uno sigue sus enseñanzas, Iaakob.
Iaakob, finalmente y muy felizmente, trae al mundo doce hijos, todos Tzadikim, todos dignos de la descendencia de Abraham e Itsjak. Así vemos (Bereshit 47:31) que Iaakob Abinu, en sus últimos días, agradeció a Hashem el hecho de tener todos sus hijos en el buen camino.
Sin dudas, era el momento de mayor auge del “proyecto” de Abraham Abinu. Pero aquí comienza el ocaso. La historia toma un rumbo inesperado y se complica. Iosef es vendido a Egipto y tras sus pasos desciende toda la familia de Iaakob.
Luego comienzan doscientos diez años de espesa noche para los hijos de Israel. Grises nubes se avecinaron y prácticamente extinguieron toda esperanza a un futuro mejor. Esclavizados física, espiritual y moralmente, no ven ninguna salida de la situación.
Entonces llega Moshé Rabenu y les trae el mensaje de Hashem que promete una pronta redención y fin a las penurias.
Pero el pueblo se rehúsa a creer en esta posibilidad. Luego de pruebas presentadas por Moshé, finalmente creen en el inminente amanecer. Como la Torá lo dice: “Vaiaamén haam – y confió el pueblo”.
Cuando llega definitivamente el momento de la salida, Hashem le enseña a Moshé Perashat Hajodesh y en ella nos enseña la fijación de los meses de acuerdo al ciclo lunar.
La luna tiene se ve desde nuestro planeta de tres distintas maneras: Cuarto creciente, luna llena y cuarto menguante. Pero también tiene su fase de ausencia, justamente señal de nuevo comienzo.
Y sobre éste mes la Torá dice: éste mes será para ustedes principio de meses, primero será para ustedes de los meses del año. Nisán es el comienzo de los meses. Todos expresan el mismo concepto. Jodesh (mes) viene de la palabra Jadash (nuevo).
Todos tenemos tiempos en la vida, algunos agradables y otros no tantos. Cuando va bien, nos alegramos. ¿Y cuando no? Entonces salimos al patio y buscamos la luna del nuevo mes. No dudamos de su existencia, sólo esperamos divisarla.
De esta manera establecieron nuestros Jajamim recitar mes a mes al momento de bendecir a Hashem por la nueva luna:
Bendito eres Tú, Hashem, nuestro Elokim, Rey del mundo, que con Su dicción creó cielos y con el hálito de Su boca todos Sus Ejércitos. Reglamentos y tiempos les entregó a ellos para que no modifiquen sus roles. Regocijados y alegres para hacer la voluntad de Su Dueño. El hacedor de verdades, que Su obra es verdad. Y a la luna le dijo que se renueve cuan corona de belleza para Am Israel quienes también ellos habrán de renovarse como ella y glorificar a su Creador por el honor de Su reinado.
Éste texto nos deja unas cuantas enseñanzas:
- Hay tiempos y reglamentos para cada cosa y cada uno. Esto se debe a que cada quien tiene su papel. Si se pasan por alto etapas y se apresuran los tiempos, estaremos modificando ese rol.
- Nuestra felicidad y alegría debe emanar de la conciencia que estamos llevando adelante la voluntad de Hashem. Que con el sólo hecho de vivir los diferentes tiempos y aceptarlos, estamos cumpliendo con el plan divino que es indudablemente más ventajoso que el nuestro.
- Y por último, la luna se renueva y su desaparición significa un nuevo comienzo, esto ya lo sabemos. Pero la enseñanza es, que esto Hashem no lo hizo caprichosamente, sino que como señal para nosotros. Una lección de vida. La manera correcta de ver la vida y sus retos.
Shabat Shalom
Por Rab Menajem Abdeljak (Basado en las enseñanzas del Rebe Najman de Breslev)

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