Archivo de 31 December 69 - כ"ב טבת תש"ל

31 December 69 - כ"ב טבת תש"ל
7 March 10 - כ"א אדר תש"ע

Vaikrá – La Tefilá del pobre

   Publicado por : admin    en Torat Emet

בס״ד

Vaikrá – La Tefilá del pobre

Basado en las enseñanzas del Rebe Najman de Breslev

Venefesh ki takrib korban minja laHashem… – Y un alma cuando acerque una ofrenda de harina ante Hashem…”

¿Cuál es la ofrenda del pobre? A pesar de no poder traer un toro o un cordero o ni siquiera una palomita, Hashem le encontró una alternativa: que traiga una décima parte de Efá (aprox. 2,5 Kg.) de harina y esto es muy grato frente a Hashem, como esta escrito: “Reaj nijoaj laHashem” (fragancia placentera para Hashem). Y no solo esto, sino que Hashem lo considera como si hubiera ofrendado su propia alma, como esta escrito “Venefesh ki takrib sorban minja laHashem…” y como trae Rashi a nombre del Midrash Tanjuma: “Dice HaKadosh Baruj Hu, yo voy a considerar como si hubiera ofrendado su alma” (Tanjuma 94b).

Enseña el Rebe Najman, que lo principal de la Teshubá es anular nuestro orgullo y altanería y sentir nuestra pequeñez frente a Hashem. Y a pesar de sentir nuestra pequeñez, debemos confiar en Su infinita bondad y saber que existe esperanza para todos, y que cualquiera puede hacerse meritorio de acercarse a Hashem desde donde sea que esté.

Explica Rabi Natan, que en esta ofrenda, Hashem nos demuestra que su compasión no tiene limites y que si no podemos hacer Teshubá como seria lo apropiado según nuestras tantas transgresiones; sacrificándonos con ayunos y flagelos, con fervientes Tefilot y lagrimas ardientes; no debemos por esto impedirnos de hacer Teshubá. Porque un poquito de Teshubá también es muy preciado a los ojos de Hashem.

El pobre de la ofrenda de harina simboliza al ‘pobre de Daat (comprensión)’ (ver Talmud Nedarim 41a), que es el pobre de buenas acciones y Mizvot.

Pero a pesar de esto, no debemos amedrentarnos por nuestra ‘pobreza’, sino que debemos fortalecernos al máximo, esforzarnos en lo que podemos y acercar aunque sea una ofrenda de harina, el Korban ani (ofrenda del pobre), muy preciada frente a Hashem.

Y hoy que no tenemos el Bet Hamikdash, y no podemos acercar Korbanot, las ofrendas están sustituidas por la Tefilá, y esto es lo principal de la Teshubá, como dijo el Nabí Hoshea “Tomen con ustedes palabras y regresen hacia Hashem” (Hoshea 14:3)

El Zohar HaKadosh explica que la Tefilá más importante para Hashem y la que primero llega es la Tefilá del pobre, que es cuando la persona realmente siente su bajeza, tanto en lo material como en lo espiritual, y derrama su corazón frente a Hashem, como nos dice David HaMelej: “La Tefilá del pobre cuando está afligido y delante de Hashem derrama sus súplicas…” (Tehilim 102:1).

Y si uno cree que no tiene cabeza o concentración para hablar con Hashem, a pesar de eso que haga su mayor esfuerzo en expresar todos los sentimientos de su corazón frente al Creador, y esto es muy preciado para Hashem, y por esto va a ser meritorio de retornar y acercarse a Él, porque Hashem nunca desprecia la Tefilá del pobre.

En conclusión, debemos reconocer y sentir cuan pobres somos en nuestras acciones pero no por eso desesperanzarnos, sino confiar en la compasión de Hashem y golpear los ‘portones de Shamaim’, como aquel pobre que golpea hasta que le abran. Incluso si vemos que nuestra Tefilá también es incompleta, con malos pensamientos que se nos cruzan, inadecuada, a pesar de esto, debemos recordar que es infinita la compasión de Hashem, nuestro bondadoso Padre, y Él se compadecerá de nosotros y recibirá nuestros pedidos y los colocará en el lugar más elevado, como la ofrenda del pobre, que la considera como si ofrendara su propia alma.

Shabat Shalom

Basado en las enseñanzas del Rebe Najman de Breslev (adaptado de Likute HalajotHiljot Tefilá Minjá 7 e Hiljot Birkat HaReaj 5:8)

31 December 69 - כ"ב טבת תש"ל
7 March 10 - כ"א אדר תש"ע

Parashat HaJodesh – El pueblo de Israel y la luna

   Publicado por : admin    en Torat Emet

בס״ד

Parashat HaJodesh – El pueblo de Israel y la luna

Por Rab Menajem Abdeljak

El Shabat previo a Rosh Jodesh Nisán (o en el mismo si cae en Shabat), se lee, además de la Perashá semanal, la indicación hecha a Moshé y Aarón el día uno del mes, de consagrar éste mes de como “principio de meses”. (Shemot 21)

Ese mismo día, llega la Mitzvá de contarlos meses según el ciclo lunar.

Consagrar el nuevo mes, es de tal importancia, que nuestros enemigos se ensañaron específicamente contra ello poniéndolo al mismo nivel que el Shabat, el Berit Milá y el estudio de la Torá, los pilares de nuestra identidad.

La luna, en su ciclo, representa al Pueblo Judío. Tiene momentos de esplendor y de sombra. Pero es relativo, sólo parece. En la realidad, ella siempre está.

¿Cual es el momento más vital de toda persona y objeto? Sin dudas el momento del comienzo, el momento de lo “nuevo”. La luna también se renueva mes a mes. Pero “luna nueva” es el momento de mayor oscuridad de la luna.

Éste sistema es el particular de Am Israel. En el año mil novecientos cuarenta y ocho de la creación, amanece el sol de Abraham Abinu, tomando conciencia de la existencia de un único Amo al universo. Entonces, es perseguido por el mundo entero. Diríamos que es típico de cualquier nuevo emprendimiento o idea el ser censurado por las personas.

Finalmente, luego de ser arrojado a la hoguera y ser salvado de ella milagrosamente por Hashem, es aceptado forzosamente como una realidad y comienza a predicar su verdad a los cuatro vientos.

La descendencia de Abraham Abinu no siguió su doctrina en su totalidad. Fue Itsjak quien tomó el desafío de propagar esta luz. A su vez, de sus dos hijos, sólo uno sigue sus enseñanzas, Iaakob.

Iaakob, finalmente y muy felizmente, trae al mundo doce hijos, todos Tzadikim, todos dignos de la descendencia de Abraham e Itsjak. Así vemos (Bereshit 47:31) que Iaakob Abinu, en sus últimos días, agradeció a Hashem el hecho de tener todos sus hijos en el buen camino.

Sin dudas, era el momento de mayor auge del “proyecto” de Abraham Abinu. Pero aquí comienza el ocaso. La historia toma un rumbo inesperado y se complica. Iosef es vendido a Egipto y tras sus pasos desciende toda la familia de Iaakob.

Luego comienzan doscientos diez años de espesa noche para los hijos de Israel. Grises nubes se avecinaron y prácticamente extinguieron toda esperanza a un futuro mejor. Esclavizados física, espiritual y moralmente, no ven ninguna salida de la situación.

Entonces llega Moshé Rabenu y les trae el mensaje de Hashem que promete una pronta redención y fin a las penurias.

Pero el pueblo se rehúsa a creer en esta posibilidad. Luego de pruebas presentadas por Moshé, finalmente creen en el inminente amanecer. Como la Torá lo dice: “Vaiaamén haam – y confió el pueblo”.

Cuando llega definitivamente el momento de la salida, Hashem le enseña a Moshé Perashat Hajodesh y en ella nos enseña la fijación de los meses de acuerdo al ciclo lunar.

La luna tiene se ve desde nuestro planeta de tres distintas maneras: Cuarto creciente, luna llena y cuarto menguante. Pero también tiene su fase de ausencia, justamente señal de nuevo comienzo.

Y sobre éste mes la Torá dice: éste mes será para ustedes principio de meses, primero será para ustedes de los meses del año. Nisán es el comienzo de los meses. Todos expresan el mismo concepto. Jodesh (mes) viene de la palabra Jadash (nuevo).

Todos tenemos tiempos en la vida, algunos agradables y otros no tantos. Cuando va bien, nos alegramos. ¿Y cuando no? Entonces salimos al patio y buscamos la luna del nuevo mes. No dudamos de su existencia, sólo esperamos divisarla.

De esta manera establecieron nuestros Jajamim recitar mes a mes al momento de bendecir a Hashem por la nueva luna:

Bendito eres Tú, Hashem, nuestro Elokim, Rey del mundo, que con Su dicción creó cielos y con el hálito de Su boca todos Sus Ejércitos. Reglamentos y tiempos les entregó a ellos para que no modifiquen sus roles. Regocijados y alegres para hacer la voluntad de Su Dueño. El hacedor de verdades, que Su obra es verdad. Y a la luna le dijo que se renueve cuan corona de belleza para Am Israel quienes también ellos habrán de renovarse como ella y glorificar a su Creador por el honor de Su reinado.

Éste texto nos deja unas cuantas enseñanzas:

  • Hay tiempos y reglamentos para cada cosa y cada uno. Esto se debe a que cada quien tiene su papel. Si se pasan por alto etapas y se apresuran los tiempos, estaremos modificando ese rol.

 

  • Nuestra felicidad y alegría debe emanar de la conciencia que estamos llevando adelante la voluntad de Hashem. Que con el sólo hecho de vivir los diferentes tiempos y aceptarlos, estamos cumpliendo con el plan divino que es indudablemente más ventajoso que el nuestro.

 

  • Y por último, la luna se renueva y su desaparición significa un nuevo comienzo, esto ya lo sabemos. Pero la enseñanza es, que esto Hashem no lo hizo caprichosamente, sino que como señal para nosotros. Una lección de vida. La manera correcta de ver la vida y sus retos.

 

Shabat Shalom

Por Rab Menajem Abdeljak (Basado en las enseñanzas del Rebe Najman de Breslev)

31 December 69 - כ"ב טבת תש"ל
7 March 10 - כ"א אדר תש"ע

Ki Tisá – ¿Qué vale más?

   Publicado por : admin    en General

בס״ד

Ki Tisá – ¿Qué vale más?

Basado en las enseñanzas del Rebe Najman de Breslev

“Lama Hashem iejeré apejá beameja… Sejor leAbraham, leIsjak ulIsrael Avadeja… Vainajem Hashem al haraá asher diber laasot leamó” – “Hashem, ¿porqué se encenderá tu ira contra tu pueblo?… Recuerda a Abraham, Isjak e Israel tus siervos… Y Hashem reconsideró el mal que dijo que haría a su pueblo…” (Shemot 32:11, 13, 14)

* * *

Un Rey muy importante desposa a una novia que, todavía debajo de la Jupá (palio nupcial), engaña a su flamante marido. El Shadjan (casamentero) rompe la Ketubá (contrato matrimonial) y se esmera en convencer al Rey, de perdonar el “desliz”; pero no solo eso, sino que se esfuerza en lograr que el Rey quiera volver a casarse con ella.

* * *

Parece ficción. Pero fue real.

En Shabuot, al entregar Hashem la ToráAm Israel (el pueblo de Israel), se celebró Su boda con el pueblo. Hashem se comprometió con nosotros a amarnos, cuidarnos y consagrarnos como su “pueblo elegido” y nosotros lo aceptamos como nuestro único D’s y nos comprometimos a cumplir la Torá. Y Él nos aclara: “No tendrán otros dioses…” (Shemot 20:3).

Cuarenta días mas tarde, todavía a los pies del monte de Sinai, el pueblo hace un becerro de oro y dice “Este es tu dios, Israel…” (Shemot 31:8). Hashem le dice a Moshé que los va a destruir a todos y va a hacer de él un nuevo pueblo; pero Moshé rechaza esto. Entonces él rompe las Lujot (tablas de la ley) donde estaba escrita la prohibición de hacer idolatría, como si estuviera rompiendo la Ketubá y el compromiso que une al pueblo con Hashem y durante cuarenta días se dedica a convencer a Hashem que nos acepte nuevamente como esposa. Finalmente, luego de escribir la nueva Ketubá, las segundas Lujot, en Iom Kipur se realiza la segunda Jatuná (casamiento).

Increíble, ¿no?

Para entender esto, tratemos de ponernos en el lugar de los personajes. Comencemos con la novia. Dice Shelomó HaMelej en el Cantar de los Cantares“Negra estoy, pero linda…”(Shir HaShirim 1:5). Y explicaron los Jajamim del Midrash: “Negra (sucia), al hacer el becerro; pero linda, al hacer el Mishkán (santuario)” (Shemot Rabá 49:2 y Shir HaShirim Rabá 81).

El pueblo le dice a Hashem: Yo se que “negra estoy”, se que estoy llena de transgresiones y que me alejé mucho de vos, puesto que el pecado del becerro de oro equivale a todos los pecados, ya que el que acepta la idolatría es como que renegara de la Torá completa, (ver Rashi -Bamidvar 15:23 y otros). Pero a pesar de esto, soy “linda”, aun me queda belleza, aun puedo resaltar en mí puntos buenos y con ellos puedo construir el Mishkan.

Las donaciones para la construcción del Mishkan representan esos puntos buenos que los Iehudím podían rescatar dentro de ellos y se los trajeron a Moshé Rabenu para que los ubicara en su lugar. Pero para la base del Mishkan, fue necesario que todos participaran de igual manera, con la donación del Majasit HaShekel (unidad de peso), como está escrito “el rico no aumentará ni el pobre disminuirá” (Shemot 30:15), el que encontró muchos puntos buenos, no podía traer más que el que encontró pocos, sino que hay unos puntos buenos que todos tenemos por igual, son los de esa Neshamá Tehorá (alma pura), que somos Iehudim, hijos deAbrahamIsjakIaakov.

Moshé Rabenu se esmero y sacrificó por nosotros, porque él sabía encontrar esto puntos buenos, aun en el más descarriado. Así hizo Tefilá por nosotros, incluso luego de haber transgredido toda la Torá; ya que incluso luego de esto, él pudo encontrarlos, como le dijo a Hashem“¿porqué se encenderá tu ira contra tu pueblo?”, diciéndole que con esos puntos buenos que encontró, quedó de lado todo el mal, ya que todo el mal que hicieron, no se compara con el poco bien que aun nos quedaba.

Y sigue diciendo: “Recuerda a Abraham, Isjak e Israel tus siervos”Moshé le dice a Hashem, que aunque no hubiera encontrado ese poquito de bien en Am Israel, aun nos queda algo que no podemos perder, que somos los hijos de “Abraham, Isjak e Israel” y ya por eso, todo el mal no cuenta para destruirnos. Y este fue y es el trabajo de todos los Sadikim de cada generación, que nos defendieron frente a Hashem y que nos demostraron nuestro valor, nuestros puntos buenos, para enfrentar a nuestro Ieser Hará (mal instinto).

Y entonces, Hashem, el Rey de reyes, volvió a aceptarnos, por el poco bien que nos quedaba, pero con un valor incalculable, en lugar de quedarse con todo el mal que hicimos que no vale nada, y por eso nos volvió a querer, como está escrito “Y Hashem reconsideró el mal que dijo que haría a su pueblo”.

Shabat Shalom

Basado en las enseñanzas del Rebe Najman de Breslev (adaptado de Likute HalajotHiljot Hashkamat HaBoker1:3)