Archivo de 31 December 69 - כ"ב טבת תש"ל

31 December 69 - כ"ב טבת תש"ל
31 December 69 - כ"ב טבת תש"ל

Vaijí – Abandona el mal y haz el bien

   Publicado por : admin    en Torat Emet

בס״ד   

Vaijí – Abandona el mal y haz el bien   

Se acerca el final de la vida terrenal de Iaakob y quiere despedirse de su descendencia bendiciéndolos. De esta manera nos relata la Torá (Bereshit 48:13 en adelante) un episodio curioso, que ocurre cuando Iaakob bendice a los hijos de Iosef.   

Y extendió Israel su mano derecha y la puso sobre la cabeza de Efraim, siendo el menor, y su mano izquierda sobre la cabeza de Menashé, colocando así sus manos intencionalmente, aunque Menashé era el primogénito.   

Y asió (Iosef) la mano de su padre, para cambiarla de la cabeza de Efraim a la cabeza de Menashé. Y dijo Iosef a su padre: No así, padre mío, porque éste es el primogénito; pon tu mano derecha sobre su cabeza. Más su padre se negó y dijo: Lo sé, hijo mío, lo sé; también él va a ser un pueblo, y será también engrandecido; pero su hermano menor será más grande que él, y su descendencia formará multitud de naciones.   

Y los bendijo aquel día, diciendo: En ti bendecirá Israel, diciendo: Hágate Hashem como a Efraim y como a Menashé. Y puso a Efraim antes de Menashé.   

¿Será solamente una anécdota? Desde ya que no. En la Torá no hay historias propiamente dichas. Lo que sí hay son lecciones de vida en base a la conducta de sus personajes. Por eso, todos ellos son buenos o malos, no hay intermedios.    

Sin duda, este hecho de cambiar la posición natural de las manos de Iaakob, comprende muchos de loas secretos de la Torá. Nosotros citaremos uno de ellos.   

Cuando Iosef da el nombre a sus hijos, lo hace con un sentido. Como la Torá explica: Y designó Iosef el nombre del primogénito, Menashé; porque dijo: Hashem me hizo olvidar todo mi agobio y (el dolor de) la casa de mi padre. Y llamó el nombre del segundo, Efraim; porque dijo: Hashem me hizo fructificar en la tierra de mi aflicción. (Bereshit 41:51,52)   

Los nombres Menashé y Efraim hacen alusión a dos palabras hebreas “Neshiá – abandono” y “Piriá – incremento”.   

A Iosef le tocó vivir situaciones muy duras. Odiado por sus propios hermanos, es secuestrado de la casa paterna y vendido como esclavo. Luego va a prisión sin culpa alguna. Pero finalmente llega la luz para Iosef y comienza una nueva etapa de honores y prosperidad en todo aspecto. Todo el dolor y la congoja quedaron en el pasado.    

Es a eso que hace referencia cuando da el nombre a sus hijos. En primer lugar Menashé, deja atrás el pasado. Luego llega la prosperidad.   

Sin embargo, el mensaje que esto deja a posteriores generaciones no complace a Iaakob. Y veremos por que.   

Dijo David Hamelej en el Tehilim (34:14): “Sur Merá Vaasé Tovabandona el mal y haz el bien”. Dos deberes de cada ser humano, pero en un orden preestablecido. Primero abandonar los errores, las imperfecciones y recién en ese momento podemos acceder al bien.   

Digamos que éste es el camino y procedimiento ideal. Debemos reparar nuestros errores y cambiar nuestras actitudes negativas y viciadas, para luego, poder cumplir las Mitzvot de forma pura y aceptable.   

No obstante, tal como lo enseñó e insistió muchísimo el Baal Shem Tov, nuestros tiempos no son aptos para este método. Como lo dijo el Arizal y otros grandes Tzadikim, una pequeña Mitzvá en nuestros tiempos equivale a una grande de Tzadikim en generaciones pasadas.   

Las dificultades, la debilidad mental y física, la ofuscación ideológica, las grandes tentaciones y muchas cosas más, dificultan notablemente el desarrollo óptimo de la vida adecuada del Iehudí.    

Nuestros antepasados estaban de pie a primeras horas de la madrugada para comenzar largas horas de preparación a la Tefilá mientras que nosotros apenas logramos hacerlo para llegar a horario. Nuestras madres educaron una decena o más de hijos cumpliendo a pulmón con todas las obligaciones hogareñas y familiares. Hoy, prácticamente no existe mamá que se las arregle ni siquiera con tres hijos sin la empleada doméstica. Y sin hablar de la educación.   

Y qué decir de nuestras calles pervertidas. El pudor y el buen gusto quedaron en la historia para cederle su lugar al libertinaje y el descontrol. Mi madre nos describe como era la vida en su ciudad natal, el antiguo Mlah (Guetto) de Marrakech, en Marruecos. Sus portones se abrían de mañana para el ingreso de los comerciantes no judíos. Pero sólo los hombres tenían permitido el ingreso, para preservar así la pureza de la vida del pueblo. Al caer la noche, las calles eran rastreadas por los vigilantes del Mlah para asegurarse que ninguna persona no autorizada pernocte en él.    

Todo esto se contempla al momento de evaluar nuestros méritos y defectos. Hashem toma en cuenta nuestras dificultades y se compadece con nosotros maximizando el mérito de nuestras Mitzvot.    

Es a esto que hacíamos referencia anteriormente cuando decíamos que el Baal Shem Tov decía que en estos tiempos el orden de la corrección y el arribo al buen camino es diferente. Para ser más exacto, es inverso.   

Si esperamos hasta que enmendemos todos nuestros errores, cosa que muy difícilmente conseguiremos en épocas como estas, quedaremos sumidos en el mal de por vida. Por eso, dijo el Baal Shem Tov, la interpretación del consejo de David Hamelej es la siguiente: “abandona el mal” déjalo de lado, dalo por olvidado “y haz el bien” dedica tus fuerzas a hacer el bien. El mal se esfumará por sí mismo.   

Es esto lo que le dijo Iaakob a su hijo. A Menashé, simbolizando el abandono del error, en realidad la corresponde la primera instancia. Pero Iaakob, viendo el final de la historia, pudiendo divisar la situación actual, alega que en primer lugar está Efraim.   

 “Pero su hermano menor será más grande que él”, dijo el patriarca. La fórmula “efraimiana” abarca más. Es accesible y aconsejable para todos, no sólo para privilegiados.    

Y finalizó: En ti bendecirá Israel, diciendo: Hágate Hashem como a Efraim y como a Menashé. Efraim primero.   

Shabat Shalom   

Por Rab Menajem Abdeljak – Basado en las enseñanzas del Rebe Najman de Breslev   

 

31 December 69 - כ"ב טבת תש"ל
31 December 69 - כ"ב טבת תש"ל

Vaigash – Todo lo que baja, sube

   Publicado por : admin    en Torat Emet

בס״ד

Vaigash – Todo lo que baja, sube

La historia comienza a complicarse. Grises nubes se avecinan sobre el futuro del pueblo Judío.

Llega el momento en el cual Iaakob Abinu debe descender a Mitzraim. El patriarca, emblema de la verdad y la pureza, debe sumergirse en el reino por excelencia de la idolatría y morada de toda impudicia.

Ante tal amenazadora situación, Hashem le dice: … no temas de descender a Egipto… Yo descenderé contigo a Egipto y también te subiré de allí (Bereshit 46:3,4)

Estas palabras, como introducción al primer exilio del Pueblo Judío, contienen un mensaje vivo y vigente para todos los exilios. Los generales y los individuales, los reales y los ficticios.

En la vida experimentamos permanentemente dos estados, el de avance y el de retroceso. A veces nos toca vivir éxitos y mejorías, mientras que otras, fracasos y desilusiones. Si lo queremos sintetizar, diríamos que atravesamos ascensos y descensos.

Isaac Newton sostenía que en la creación todo lo que sube baja. Sin embargo, el propio Creador no está de acuerdo con él.

Usted se sorprendería de donde saco semejante afirmación. Estoy convencido que luego de leer estas líneas coincidirá conmigo.

Al comienzo del Jumash Shemot, cuando la Torá cuenta la idea del Faraón de esclavizar al los hijos de Israel, el Pasuk lo parafrasea: “Vamos a pensar qué hacer con él por si acaso se aumenta…y subirá de la tierra” (Shemot 1:10). El Midrash dice: “siempre que Israel llega al más bajo nivel, suben”.

Y sobre esto cita el Midrash a David Hamelej en Tehilim (44:25-26). “Porque nuestra alma está humillada hasta el polvo, nuestro cuerpo está postrado hasta la tierra. Levántate para ayudarnos y redímenos en aras de tu bondad” Cuando el Iehudí llega a la tierra, al polvo, llega el momento de la salvación.

El mismo principio podemos apreciarlo en Meguilat Ejá, aquel compendio de lamentaciones escrito por Irmiyáh Hanabí por la destrucción del Bet Hamikdash: “Y mi alma se alejó de la paz, me olvidé del bien. Y dije: Expiraron mis fuerzas, y mi esperanza en Hashem. Esto recapacitaré en mi corazón, por lo tanto esperaré. Por la misericordia de Hashem no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias, nuevas son cada mañana…” (Ejá 3). El final del anochecer es exactamente cuando comienza a amanecer.

Veamos cómo funciona esto. Hashem le dijo a Iaakob “Yo descenderé…y te subiré”. Bajamos de la mano de Papá, y también subimos con su apoyo. La dificultad de emerger, surge de la falta de conciencia y fe al momento de la caída.

Imagínese al borde de una piscina. Alguien lo empuja y cae de cabeza al agua. ¿Cómo reacciona? Seguramente se enojaría. Y quizás se privaría de salir por miedo a ser empujado nuevamente. A mí una vez me lo hicieron y me gustó mucho. Salí con una sonrisa y en el fondo, créame, quise que me lo vuelva a hacer. ¿Sabe por qué? Era mi papá, me estaba enseñando a nadar.

Quiero compartir con usted una anécdota. Es muy dura y tal vez no sea lo mejor para la mesa de Shabat, pero es necesario aprender de las actitudes de nuestros Tzadikim. Quiera Hashem que ningún Iehudí tenga que atravesar cosas como estas, sin embargo, estas vivencias extremas nos enseñan a enfrentar nuestras adversidades en cualquier orden.
Rabí Iekutiel Halbershtam, el Admur de Kloizenburg, era sobreviviente del holocausto nazi. Al subir a Eretz Israel no terminaron sus penurias.
A los pocos años, uno de sus hijos perdió la vida de manera repentina. Al recibir la triste noticia, el Rebe se mostró muy afligido. Sin embargo, horas más tarde, incluso en el mismo funeral, se lo veía completamente tranquilo.
Los Jasidim, imposibilitados de comprender de donde extrae el Rebe tanta fuerza ante tan terrible dolor, hicieron coraje y le pidieron que les explique lo que estaban viendo.
Y así lo explicó el Admur:
Un hombre iba por la calle cuando siente un golpe en sus espaldas. Muy enojado se volteó dispuesto a reaccionar como merece este perverso. Grande fue su sorpresa al ver que se trata nada más y nada menos que su propio padre quien lo saludaba con una palmada en el lomo. – Papá, exclamó alegremente, ¿Cómo estás?
Lo mío fue igual, finalizó el Rebe, cuando recibí la noticia quede inmovilizado, pero luego me percate que fue Papá quien me golpeó, entonces me tranquilicé.

Volvamos a Iaakob Abinu. Cuando llega a Egipto y se encuentra con Iosef, luego de veintidós años de separación, se abrazan fuertemente.

Sobre ese momento nos cuenta la Torá: “Y unció Iosef su carro y vino al encuentro de Israel su padre a Goshen; y se mostró a él, y se echó sobre su cuello, y lloró sobre su cuello largamente”

Solamente Iosef lloró. ¿Y Iaakob? Cuando creyó haberlo perdido, más de dos décadas atrás, parecía que no lo iba a tolerar, el dolor era literalmente insoportable. Durante todos los años de su ausencia estuvo de duelo por él. Y ahora, ahora que se encuentran… ¿Qué lo tenía tan abstraído que no le salía el llanto?

Nuestros sabios nos enseñan que estaba recitando Keriat Shemá. Sí, aquello que recitamos casi automáticamente a diario, encontró oportuno Iaakob hacerlo en éste momento tan especial.

Shemá Israel, esa declaración milenaria que llevamos a todos los recónditos del planeta, es lo único que considera acertado decir al pisar suelo egipcio. Hashem le prometió volverlo a subir de allí, es cierto. Pero para subir con Hashem hay que descender también junto a él.

Hay que reforzar permanentemente la fe, la confianza en Hakadosh Baruj Hu, la inamovible convicción sobre su supremacía y su exclusividad a decidir qué y cuándo es bueno para nosotros.

Entonces, emergeremos fuertes y renovados de las dificultades y convertiremos las contrariedades en enseñanzas de vida.

Shabat Shalom

Por Rab Menajem Abdeljak – Basado en las enseñanzas del Rebe Najman de Breslev

31 December 69 - כ"ב טבת תש"ל
31 December 69 - כ"ב טבת תש"ל

Mikez – Cuando más es menos

   Publicado por : admin    en Torat Emet

בס״ד

Mikez – Cuando más es menos

…vehiné min haieor olot shevá parot beriot basar vifot toar… Vehiené sheva parot ajerot olot ajarehen, dalot veraot toar meod verakot basar… vatojalna haparot harakot veharaot et shevá haparot harishonot haberiot. Vatabona el kirvena, velo nodá ki bau el kirvena, umarehen ra kaasher batejilá… …y he aquí que del río subían siete vacas, sanas de carne y hermosas de forma… Y he aquí que otras siete vacas subían tras ellas, muy pobres, de mala figura y pobres de carne… Y se comieron las vacas flacas y malas a las siete vacas primeras, las sanas. Y entraron en sus entrañas, pero no se sabía que habían entrado en sus entrañas, porque su aspecto era tan malo como al principio… Bereshit 31:18 – 21

“Rabí Elazar HaKafar dijo: la envidia, las pasiones mundanas y la búsqueda de los honores sacan a la persona del mundo” (Abot 4:28). Ésta afirmación, no se refieren solamente al Olam Habá (el mundo venidero), sino que también nos sacan del Olam Hazé (este mundo).

Estas cualidades, además de ser contrarias al autocontrol necesario para que el Iehudí se mantenga dentro de lo permitido por la Torá y no caiga en Averot (transgresiones), también nos impiden que disfrutemos de éste mundo.

De los deseos y pasiones de este mundo, una de las más peligrosas, es la ambición de riqueza y deseo por la plata y bienes materiales. Cualquier persona, más o menos racional, se cuida, por lo menos en público, en su forma de comer y beber; lo mismo respecto de la intimidad en la que mantiene sus relaciones conyugales, pero casi nadie se avergüenza ni inhibe de mostrar su riqueza (salvo frente a los ladrones) o cuanta plata ganó (excepto a los inspectores impositivos), ni siquiera las artimañas, dentro o incluso fuera de la ley o moral, que utiliza para ganarlo.

La verdadera maldición de los las pasiones y de la ambición económica en particular, es, como nos dice Jajamim, que “la persona se va del mundo con menos de la mitad de sus ambiciones y deseos cumplidos”, porque “el que tiene cien, quiere doscientos” (Midrah Rabá Kohelet 1:13). Como consecuencia, no puede disfrutar lo que tiene, como dijeron “Cuanto más bienes, más preocupaciones” (Abot 2:8). Contrario a esto, tenemos la verdadera definición de riqueza: “¿Quién es rico? El que está contento con su porción” (Abot 4:1).

Se me viene a la mente la historia del hombre que, de tanto que ambicionaba, se le concedió desde el cielo el poder de convertir en oro todo lo que tocaba, pero nada de ello podía disfrutar, ya que esta “bendición” (o maldición) le impedía siquiera comer. Pero una historia que puede graficar mejor las consecuencias de la ambición de riqueza se llama “El círculo del 99”.

Entonces, ¿Cómo podemos salir de él? El Rebe Najman nos explica que la Sedaká, o sea, ayudar a otros con nuestro dinero, es la principal arma para quebrar la ambición.

En nuestra Perashá, esto se ve en los sueños de Paró y en el consejo de Iosef HaSadik. Ahí leemos que el rey vio en su sueño siete vacas gordas y sanas tragadas por siete flacas y desnutridas. Y la Torá agrega que las vacas flacas conservaron su mal aspecto, sin que se pueda sospechar que había dentro de ellas.

Las siete vacas sanas y de buen aspecto, son los siete años de abundancia, que representa la riqueza y todo lo bueno que Hashem nos da. Las otras vacas, desnutridas y débiles, representan la ambición y deseo de riqueza.

La preocupación, causada por la ambición, se “traga” toda la Berajá (bendición) que Hashem nos da, ya que no tiene valor a nuestros ojos y no nos queda nada para disfrutar. Siempre tenemos quejas y creemos que nos falta algo. Las ambiciones se tragan todo lo que tenemos y no valoramos la bonanza que Hashem nos dio.

Y en ese mismo sentido, Yosef le aconseja: veiafked pekidim… vejimesh et erez mitzraim… velo tikaret haarez veraav, es decir, le sugirió designar encargados que aprovisionen la tierra, para que no sea destruida por el hambre.

Cuando le dijo que aprovisionen, utilizó el termino “Vejimesh” que también encierra un segundo significado: “tomen una quinta parte” ya que Yosef aprendió de su padre que designó para Sedaká la quinta parte de sus pertenencias.

Y de éste modo, en su respuesta al Faraón, encerró un sabio consejo para combatir la ansiosa persecución de las adquisiciones mundanas: La Sedaká. Y cuanto más perfecta es, mayor efecto hace.

Shabat Shalom veJanucá Sameaj.

Basado en las enseñanzas del Rebe Najman de Breslev (Adaptado de Likuté Moharán 1:13 y Likuté Halajothiljot Birkat Hamazón 4)

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