Toledot – Sujetar el talón de Esav
בס״ד
Toledot – Sujetar el talón de Esav
“Veajare jen iasá ajiv veiadó ojezet baakev Esav…” “Y luego salió su hermano y su mano sujetaba el talón de Esav” (Bereshit 25:26)
Estamos transitando los tiempos denominados por nuestros sabios Ikbetá Demeshijá (literalmente: los talones del Mashiaj, conceptualmente: los tiempos previos a la llegada del Mashiaj). Estos tiempos se caracterizan por complicaciones y dificultades en todo lo relacionado con lo espiritual. Cuando decimos “son otros tiempos”, “antes era más fácil”, es un claro indicio de Ikbetá Demeshijá. La falta de educación, la falta de consideración de parte de gran parte de la adolescencia, también son síntomas típicos de Ikbetá Demeshijá.
El Talmud (Sotá 49b), enumera diversas características de estas épocas: la inflación, la ausencia de la verdad, los pleitos familiares, el menosprecio hacia los que quieren superarse en el camino de Hashem, (el famoso “no seas exagerado”, “fanático”), nadie acepta que le señalen sus errores, los hijos no se avergüenzan frente a sus padres, etc., todos síntomas claros y tangibles en nuestros tiempos. A todo esto se le debe sumar, la falta de Sadikim, la ausencia de clarividencia, la confusión de conceptos.
Ya estuvimos por todo el mundo, exiliados en todos los confines del planeta, vimos distintas culturas y convivimos con las diversas civilizaciones. Hemos confiado en todas las potencias de turno y probado todas las corrientes políticas. Y en lo individual, intentamos mil y una maneras para salir de nuestras perplejidades. ¿Quién no tiene impedimentos en su progreso espiritual?
Permanentemente leemos y escuchamos que se debe y que no, que está bien y que está mal. Gracias a Hashem, hoy es más fácil acceder al estudio de la Torá, libros en varios idiomas, material virtual, Shiurim de importantes Rabanim por doquier, en fin la información no es lo que escasea. Lo qué si falta, lamentablemente, es el ¿cómo? ¿Qué hago con tanta información, si en la práctica no me sale y todo queda en teoría? ¿Cómo salgo de este pantano? Esta es la dificultad, falta la conexión entre el conocimiento y las acciones.
En síntesis, un trabajo nada sencillo, un camino arduo y espinoso. Cuadro lúgubre, ¿verdad? ¿Qué hacemos entonces? ¿Nos resignamos? El Talmud, en la cita mencionada, concluye la sombría descripción con el siguiente enunciado: “Veal Ma Iesh Lanu Lehishaén, Al Abinu Shebashamaim – ¿En que nos resta apoyar? en nuestro Padre Celestial”. Esta es la frase, aquí está la clave. Es verdad, nunca hubo otra opción más que invocar la ayuda de Hashem, pero nunca tan claro y evidente. A esta altura de los acontecimientos, cualquiera ya sabe y nota claramente que no existe otro remedio que el heredado de Iaakob Abinu: “Hakol kol Iaakob – la voz de Iaakob”. La voz de Iaakob, es la fuerza de la Tefilá (ver Talmud Guitín 57b). Para una sincera Tefilá, es imprescindible una fuerte y clara Emuná, una firme e inamovible convicción que nos lleve a depositar todas nuestras esperanzas y confianza exclusivamente en Hashem.
La afirmación de nuestros Jajamim: “¿En que nos resta apoyar? en nuestro Padre Celestial”, es la medicina, el antídoto, lo que nos ayudará a sortear todas las piedras en el camino. Las piedras están e indudablemente tropezaremos con ellas, pero luego nos incorporaremos, vigorizados y mejor adiestrados para seguir progresando.
Para esto no hay recetas mágicas, ya lo hemos comprobado. No existen medicinas instantáneas, ya lo constatamos. ¿Y cuál es efectivamente la solución? Solamente la Tefilá, esta extraordinaria arma que hemos heredado de Iaakob, solo ella puede llevarnos hacia aguas tranquilas.
Cuando nos referimos a Tefilá, no nos referimos a “la Tefilá” del Sidur, aquella que conocemos y que fue compaginada y diseñada para que todo Iehudí la recite diariamente. Estamos hablando de otra Tefilá, de la más antigua (ver Rambam Tefilá cap. 1), de aquella que emerge de lo más profundo del corazón y abre los cielos para exponer nuestros deseos frente al Trono Divino. Es lo que se conoce en las escrituras del Rebe Najman como “Hitbodedut”
Conversar con Hashem en mi idioma, con mi vocabulario y mi singular estilo, esto es Hitbodedut, “como conversar con un íntimo amigo”.
No solamente en tiempos dificultosos, cuando las cosas se tornan complicadas, sino a diario hay que buscar un momento y un lugar tranquilo y ahí con tus simples palabras conversar con Hashem.
Ahora observemos cómo la Torá ocultó todo esto maravillosamente en cuatro palabras: “Veyadó ojezet baakev Esav – Y su mano sujetaba el talón de Esav”. Su mano, es la mano de Iaakob. ¿Qué representa la mano de Iaakob? La Tefilá, tal como vemos cuando Moshé Rabenu lidió la guerra contra Amalek, mantuvo sus manos en alto durante todo el día y nuestros sabios explican (ver Targum Shemot 17:12) que estuvo invocando la ayuda de Hashem, estuvo haciendo Tefilá. Si la Tefilá la aprendimos de Iaakob, entonces sus manos inequívocamente son su fiel representación.
Por otro lado, nuestros sabios llaman a nuestros tiempos “talones” por ser el final y nosotros estamos en el cuarto Galut (exilio) denominado el Galut de Esav. Por lo tanto, estamos en los talones de Esav. Y es más, estamos “bajo” los talones de Esav, estamos siendo pisoteados por su perversión, por su inmoralidad, por todo lo nocivo que vivimos como resultado de su perversa doctrina con la que corrompe e intoxica nuestro mundo permanentemente.
¿Cómo detenemos este torrente maligno? ¿Cómo logramos protegernos para no sucumbir bajo las botas de este gigante malvado? ¿Cómo nos desencadenamos de este mal que tan atados e inválidos nos mantiene? ¡Hay que sujetarle el talón a Esav! ¡Hay que detenerlo! debemos tomarnos un momento diario para reflexionar sobre nuestra situación y verter nuestro corazón frente a “Papá”. En ese momento no se escatiman palabras, no se escasean esfuerzos en exponer todo nuestro pesar frente a Hashem; quien, con seguridad, si perseveramos en esta conducta, nos enviará su luz para orientarnos; como dijo David Hamelej “Shelaj oreja vamitejá hema ianjuni – envía tu luz y tu verdad para que me guíen”. Entonces también venceremos el poder de Esav y traeremos al universo el Reino único del Rey de los reyes, pronto en nuestros días.
Por Rab Menajem Abdeljak (Basado en las enseñanzas del Rebe Najman de Breslev)

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