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><channel><title>Organización Azamra</title> <atom:link href="http://www.azamra.com.ar/?feed=rss2" rel="self" type="application/rss+xml" /><link>http://www.azamra.com.ar</link> <description>El canto de la Neshamá</description> <lastBuildDate>Thu, 02 Sep 2010 20:25:58 +0000</lastBuildDate> <language>en</language> <sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod> <sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency> <item><title>¿Rosh Hashaná o Año Nuevo?</title><link>http://www.azamra.com.ar/?p=145</link> <comments>http://www.azamra.com.ar/?p=145#comments</comments> <pubDate>Thu, 02 Sep 2010 19:31:51 +0000</pubDate> <dc:creator>admin</dc:creator> <category><![CDATA[Jagim]]></category><guid
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¿Rosh Hashaná o Año Nuevo?
Por Rab Menajem Abdeljak
“A toda cuestión le he visto final”, dijo el Rey David (Tehilim 119:96). Todo tiene final. La vida no es una cinta sin fin, sin sentido, ni límite. Todo lo que comienza, finaliza.Pero el ser humano no suele ser consciente de ello. Entonces, se nos escurre el [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p
style="text-align: right;">BS”D</p><p
style="text-align: center;"><strong><em>¿Rosh Hashaná o Año Nuevo?</em></strong><strong><em> </em></strong></p><p
style="text-align: right;">Por <em>Rab Menajem Abdeljak</em></p><p
style="text-align: justify;"><em>“A toda cuestión le he visto final”</em>, dijo el <em>Rey David</em> (<em>Tehilim</em> 119:96). Todo tiene final. La vida no es una cinta sin fin, sin sentido, ni límite. Todo lo que comienza, finaliza.</p><p
style="text-align: justify;"><p
style="text-align: justify;">Pero el ser humano no suele ser consciente de ello. Entonces, se nos escurre el tiempo de entre los dedos. Y como dice el popular dicho: “la vida es lo que te pasa por al lado mientras haces planes”. Por eso, una vez por año, <em>Hashem</em> nos lo recuerda.</p><p
style="text-align: justify;"><p
style="text-align: justify;">Llega <em>Rosh Hashaná</em>. Termina otro año. El rugoso calendario pasa a retiro, cediéndole el trono al nuevo.</p><p
style="text-align: justify;"><p
style="text-align: justify;">Nos detenemos y hacemos un balance. ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? ¿Qué falta? ¿Qué sobra?</p><p
style="text-align: justify;"><p
style="text-align: justify;">Como resultado, pensamos en nuevos comienzos. Recapacitamos sobre una revitalización en todos los aspectos y órdenes de la vida.</p><p
style="text-align: justify;"><p
style="text-align: justify;">Nos detenemos – a revisar. Interrumpimos – para suspender la agitación del quehacer mundano y observar la vida desde afuera. Y también para invocar por una nueva iniciación, más pura y sagrada.</p><p
style="text-align: justify;"><p
style="text-align: justify;">¿Usted considera que sería un error comer en <em>Rosh Hashaná</em> un buen Pan Dulce en vez de <em>Jalot</em>? ¿O explotar pirotecnia a cambio del sonido del <em>Shofar</em>? ¿Y un brindis con cidra en lugar del <em>Kidush</em>? ¿Y qué me dice de un dulce turrón como sustituto de la manzana con miel?</p><p
style="text-align: justify;"><p
style="text-align: justify;">Seguramente se está dando cuenta que lo nuestro es muy diferente, no es una simple celebración de un nuevo año. Es mucho más.</p><p
style="text-align: justify;"><p
style="text-align: justify;">En realidad vivimos una realidad triste. El <em>Galut</em> (exilio del pueblo judío entre naciones y culturas ajenas), nos confunde cada vez más. Convivir diariamente con culturas basadas sobre otros “principios”, causa y sigue causando estragos en nuestra identidad. Esta confusión se nota en cada aspecto. Los <em>Brit Milá</em> (circuncisiones) postergados para los Domingos, las flores en los funerales y cementerios. Y qué se yo cuántas cosas más. La ignorancia y la falta de conocimiento de nuestras bases y costumbres nos obliga sin querer a adoptar las ajenas, las de nuestros enemigos de todos los tiempos.</p><p
style="text-align: justify;"><p
style="text-align: justify;">Necesitamos urgentemente refrescar las ideas e investigar detenidamente el origen de nuestros conceptos y costumbres para estar seguros que realmente nos pertenecen.</p><p
style="text-align: justify;"><p
style="text-align: justify;"><em>Rosh Hashaná</em> es principalmente, el día del juicio y el día de la coronación del <strong><em>Rey</em></strong>, <em>Hashem</em>. Es el día de juicio. Éste día se decreta el futuro de cada ser humano para el nuevo año que comienza.</p><p
style="text-align: justify;"><p
style="text-align: justify;">¿Por qué justamente es el primer día de <em>Tishrí</em> el <em>“Día del Juicio”</em>? No es casualidad. Hace 5771 años, en este preciso día <em>Hashem</em> creó a <em>Adam Harishón</em> (Adán) y su mujer <em>Javá</em> (Eva). En esta misma fecha el primer hombre comió del árbol prohibido y provocó la ira Divina.</p><p
style="text-align: justify;"><p
style="text-align: justify;">Esta situación condujo a que <em>Adam</em> tenga que presentarse a juicio delante del <em>Rey de los Reyes</em>. Su estado era sumamente delicado. Nadie más que él pudo percibir claramente la mano de <em>Hashem</em> en todo su esplendor y eso no logró contenerlo de transgredir la única prohibición impuesta por el <em>Creador</em>.</p><p
style="text-align: justify;"><p
style="text-align: justify;">En aquel momento se reveló la benevolencia y misericordia de <em>Hashem</em> en toda su magnitud. El género humano no fue extinguido. Nos dio otra oportunidad. La vida después del pecado no es igual, pero tenemos la posibilidad de hacer el bien y reparar éste grave error y todas sus consecuencias mediante el cumplimiento de las <em>Mitzvot</em> de la <em>Torá</em>.</p><p
style="text-align: justify;"><p
style="text-align: justify;">El cumplimiento de los preceptos, corrección del error de <em>Adam Harishón</em>, implica y surge como consecuencia directa de asumir la supremacía de <em>Hashem</em>. De ahí el segundo sentido de esta gran fecha. <em>“La coronación del Rey”</em>.</p><p
style="text-align: justify;"><p
style="text-align: justify;">Si observamos, en las plegarias de <em>Rosh Hashaná</em> no pedimos perdón por nuestras acciones, ni misericordia en el juicio, cosa que sería lógico. Sin embargo, lo que pedimos reiteradas veces es sobre el reinado de <em>Hashem</em>. Exigimos y requerimos que su nombre sea glorificado por todos los seres vivos.</p><p
style="text-align: justify;"><p
style="text-align: justify;">El pedido central, que se reitera en todas las plegarias de <em>Rosh Hashaná</em> y <em>Yom Kipur</em> dice así: <em>“D-ios nuestro y de nuestros padres, reina sobre todo el mundo con tu honor, y enaltécete por sobre toda la tierra con tu gloria, y revélate con el esplendoroso orgullo de tu poder sobre todos los habitantes de tu planeta. Y que sepa todo obrado que Tú lo has obrado y que entienda todo creado que Tú la creaste. Y que diga todo aquel que tiene alma en sus narices: Hashem el Rey de Israel reina y su reinado lo abarca todo”</em>.</p><p
style="text-align: justify;"><p
style="text-align: justify;">Él lo gobierna todo y lo decide todo. Él establece qué cómo y cuándo. Él dispone los límites y las reglas del juego. Él lo da todo y a Él debe dedicarse todo. Esto es lo que debemos inculcarnos en estos días. Porque al incorporar esta idea estamos “coronando” al <em>Rey del Universo</em>. No es menester hacer una ceremonia de coronación para coronar a <em>Hashem</em>, ya que Él examina los corazones. Entonces, si lo aceptamos en nuestros corazones, si tan sólo asumimos internamente nuestro papel de súbditos, ya hemos coronado al <em>Rey</em>.</p><p
style="text-align: justify;"><p
style="text-align: justify;">Esto no se lleva a cabo con una manzana con miel. No logramos éste noble efecto con una simple tarjeta de año nuevo o con abrazos, besos y buenos deseos. Es cierto y además está establecida en la <em>Halajá</em> la costumbre de desearse mutuamente un buen año, pero no es esta la esencia de <em>Rosh Hashaná</em>.</p><p
style="text-align: justify;"><p
style="text-align: justify;">Si no festejamos, no comemos manzana con miel ni ninguno de los manjares tradicionales, no estamos faltando a la esencia de la fecha. Mientras que si no nos esforzamos en reconocer la <em>Soberanía Divina</em> y como consecuencia asumir nuestra condición de súbditos, hemos fallado a la razón de ser de <em>Rosh Hashaná</em>.</p><p
style="text-align: justify;"><p
style="text-align: justify;">Le deseo de todo corazón que pueda aprovechar a pleno éste <em>Rosh Hashaná</em> y dar comienzo a un año mejor, disfrutando diariamente del placer de reconocer la soberanía de <em>Hashem, Rey de los reyes</em>.</p><p
style="text-align: justify;"><p
style="text-align: justify;"><em>¡Shaná Tová!</em></p><p
style="text-align: justify;"><p
style="text-align: right;">Por <em>Rab Menajem Abdeljak</em></p><div
id="aspdf"> <a
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isPermaLink="false">http://www.azamra.com.ar/?p=144</guid> <description><![CDATA[BS”D
Reé &#8211; La prueba de amor
 
Por Rab Menajem Abdeljak
 
Éste Shabat anunciaremos, Beezrat Hashem, el mes de Elul, el mes de la Teshuvá. Todos comenzamos a pensar en el balance, en la corrección, en la compostura de nuestros errores, en el perfeccionamiento de nuestras virtudes. Y en estos grandes momentos, nos surge la incertidumbre: ¿Podemos revertir [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p
style="text-align: right;"><span
style="font-size: x-small;">BS”D</span></p><div
style="text-align: center;"><strong><span
style="font-size: x-large;">Reé &#8211; La prueba de amor</span></strong></div><div
style="text-align: justify;"><span
style="font-size: x-small;"> </span></div><div
style="text-align: right;"><span
style="font-size: x-small;">Por <em>Rab Menajem Abdeljak</em></span></div><div
style="text-align: justify;"> </div><div
style="text-align: justify;">Éste <em>Shabat</em> anunciaremos, <em>Beezrat Hashem</em>, el mes de <em>Elul</em>, el mes de la <em>Teshuvá</em>. Todos comenzamos a pensar en el balance, en la corrección, en la compostura de nuestros errores, en el perfeccionamiento de nuestras virtudes. Y en estos grandes momentos, nos surge la incertidumbre: ¿Podemos revertir todo éste mal y empezar una historia limpia y pura? ¿O tal vez es sólo un delirio?</div><div
style="text-align: justify;"> </div><div
style="text-align: justify;">El <em>Talmud</em> (<em>Bablí Jaguigá</em> 15 y <em>Ierushalmi Jaguigá</em> 2:1) cuenta la historia de vida de <em>Elishá ben Abuyá</em>. Él fue un gran sabio, hasta llegó a ser maestro de <em>Rabí Meir Baal Hanés</em>, pero en sus últimos años abandonó el camino de la <em>Torá</em>, renegó de <em>Hashem</em> y llegó a cometer los más aberrantes pecados.</div><div
style="text-align: justify;"> </div><div
style="text-align: justify;">También perteneció a un grupo de privilegiados <em>Kabalistas</em> quienes, junto a <em>Rabí Akibá</em>, accedieron a los más íntimos secretos divinos. La causa de su desliz fue justamente la mal interpretación de una imagen a la que estuvo expuesto en dicha congregación esotérica.</div><div
style="text-align: justify;"> </div><div
style="text-align: justify;">En cierta ocasión, le pidió <em>Elishá</em> a su “discípulo”, <em>Rabí Meir</em>, su interpretación a una frase de <em>Shelomó Hamelej</em> en la cual compara la <em>Torá</em> al cristal y al oro. Éste le explicó que la intención era que el bien es arduo obtenerlo como el oro y fácil pederlo como la rotura de cristal.</div><div
style="text-align: justify;"> </div><div
style="text-align: justify;">Pero <em>Elishá</em> no aceptó su explicación y a cambio le ofreció la que él mismo había escuchado de <em>Rabí Akibá</em> que así como el vidrio y el oro se pueden reciclar, del mismo modo quién abandonó el camino de la verdad tiene siempre la posibilidad de corregirse.</div><div
style="text-align: justify;"> </div><div
style="text-align: justify;">Entonces <em>Rabí Meir</em> aprovechó la oportunidad y le retrucó: entonces ¿Por qué no retornas a la <em>Torá</em>? – Yo no puedo, afirmó <em>Elishá</em>. Una vez, montaba sobre mi caballo en <em>Yom Kipur</em> que cayó <em>Shabat</em> y pasé por el sitio donde estaba el <em>Bet Hamikdash</em> y oí una voz celestial proveniente del <em>Kodesh Hakodashim</em> (El lugar más sagrado del <em>Bet Hamikdash</em> al cual sólo ingresaba el <em>Cohén Gadol</em> en <em>Yom Kipur</em>) que decía claramente que las puertas de la <em>Teshuvá</em> están abiertas para todos excepto para mí.</div><div
style="text-align: justify;"> </div><div
style="text-align: justify;"><em>Rabí Meir</em> intentó infructuosamente persuadirlo. Entonces comenzaron a recorrer casas de estudio de <em>Torá</em> para niños en las cuales les peguntaban a los pequeños sobe lo que habían aprendido aquel día. (En aquella época era común dicha modalidad tomando como mensajes celestiales las respuestas de los niños). Asombrosamente, todos los chicos respondieron con versículos que reforzaban la convicción de <em>Elishá</em> sobre su incapacidad de enmendar su pasado y revertir sus errores.</div><div
style="text-align: justify;"> </div><div
style="text-align: justify;">En los últimos de vida de <em>Elishá</em>, vino <em>Rabí Meir</em> a visitarlo y le preguntó: ¿Aún te niegas a arrepentirte de tus errores? – ¿Y si lo hago ahora, en mis instantes finales, tiene algún valor? –Cuestionó el abatido anciano. Claro que sí – aseguró <em>Rabí Meir</em> – como lo dijo <em>David Hamelej</em> en <em>Tehilim</em> (90): <em>“Instigas a retronar al hombre hasta el momento de la extinción de su alma”</em>.</div><div
style="text-align: justify;"> </div><div
style="text-align: justify;">Es ese momento, <em>Elishá</em> rompió en un amargo llanto y se despidió de éste mundo. Y <em>Rabí Meir</em> dijo: Creo que mi maestro murió con <em>Teshuvá</em>.</div><div
style="text-align: justify;"> </div><div
style="text-align: justify;">Esta historia desde ya que tiene muchos aspectos que merecen ser estudiados con minuciosidad, aquí analizaremos uno de ellos. Y seremos concisos.</div><div
style="text-align: justify;"> </div><div
style="text-align: justify;"><em>Elishá</em> escucha una voz celestial que le dice, sin dejar lugar a dudas, que él no será aceptado. También los niños le confirmaron una y otra vez que se le niega el camino de regreso. Pero <em>Rabí Meir</em> insiste en que aún está a tiempo de emprender el camino de vuelta.</div><div
style="text-align: justify;"> </div><div
style="text-align: justify;">Para entender a fondo la idea, veremos un pasaje de la <em>Perashá</em> semanal (<em>Debarim</em> 13:2-4):</div><div
style="text-align: justify;"> </div><div
style="text-align: justify;"><em>Cuando surgiese en medio de ti un profeta, o un soñador de sueños, y te diere señal o prodigio. Aunque viniere la señal o el prodigio de que él te habló, diciendo: Vayamos tras otros dioses, que no conociste, y los serviremos. No escuches las palabras de ese profeta, o de aquel soñador de sueños; pues es que Hashem, vuestro Elokim, os prueba para saber si aman a Hashem, vuestro Elokim, con todo vuestro corazón y con toda vues­tra alma.</em></div><div
style="text-align: justify;"> </div><div
style="text-align: justify;">Es decir, que para probar nuestra fidelidad para con <em>Hashem</em>, él nos pone en situaciones que nos dan lugar al error, a la confusión. Nos hace llegar mensajes e impresiones que nos den una sensación de distanciamiento irremediable. Entonces, si nos esforzamos, a pesar de los mensajes adversos, dejaremos en evidencia nuestro amor incondicional por <em>Hashem</em>.</div><div
style="text-align: justify;"> </div><div
style="text-align: justify;">A <em>Elishá ben Abuyá</em> le llega una comunicación celestial. En otros casos, como en nuestra <em>Perashá</em>, el aviso viene a través de un supuesto profeta. A nosotros nos llega desde nuestro interior porque entendemos o creemos que nuestro estado espiritual es complejo y difícil de revertir, en especial en lo que a consecuencias se refiere. Nos cuesta creer que todo el pasado y sus consecuencias se pueden borrar con una decisión de renovaros y abrir una página nueva.</div><div
style="text-align: justify;"> </div><div
style="text-align: justify;">Y la disolución de esta perplejidad está en comprender porqué nos embargan estas sensaciones y verificar si estos pensamientos son o no verdad.</div><div
style="text-align: justify;"> </div><div
style="text-align: justify;">Exactamente sobre éste punto nos aclara las ideas la indicación de la <em>Torá</em> acerca del falso visionario que habla en nombre de <em>Hashem</em> incitado a pecar. Y aquí encontramos porqué le permite <em>Hashem</em> que sus señales se cumplan y nos hagan titubear. <em>“pues es que Hashem, vuestro Elokim, os prueba para saber si aman a Hashem, vuestro Elokim, con todo vuestro corazón y con toda vues­tra alma”.</em></div><div
style="text-align: justify;"> </div><div
style="text-align: justify;">Todas las dudas, incertidumbres, temores, preguntas, cuestionamientos y cualquier sinónimo o similar, no son más que para poner a prueba nuestro amor. Con la persistencia y la obstinación demostraremos a <em>Hashem</em> nuestro apego incondicional a Él, lo que despertará Su compasión y benevolencia hacia nosotros.</div><div
style="text-align: justify;"><span
style="font-size: x-small;"> </span></div><div
style="text-align: justify;"><span
style="font-size: x-small;"><em>Shabat Shalom</em>.</span></div><div
style="text-align: justify;"> </div><div
style="text-align: right;"><span
style="font-size: x-small;">Por <em>Rab Menajem Abdeljak</em> (Basado en las enseñanzas del <em>Rebe Najman</em> de <em>Breslev</em>)</span></div><div
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isPermaLink="false">http://www.azamra.com.ar/?p=140</guid> <description><![CDATA[BS”D
Devarim &#8211; La manera correcta de reprochar
 
Basado en las enseñanzas del Rebe Najman de Breslev
 
Moshé Rabenu se despide del pueblo de Israel en sus últimos días y decide reprenderlos por los errores de los últimos cuarenta años. Pero a pesar de ser esa su intención, se limita a mencionar los lugares donde habían hecho enojar [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<p
style="text-align: right;">BS”D</p><div><strong><span
style="font-size: x-large;">Devarim &#8211; La manera correcta de reprochar</span></strong></div><div> </div><div
style="text-align: right;">Basado en las enseñanzas del <em>Rebe Najman</em> de <em>Breslev</em></div><div
style="text-align: justify;"> </div><div
style="text-align: justify;"><em>Moshé Rabenu</em> se despide del pueblo de <em>Israel</em> en sus últimos días y decide reprenderlos por los errores de los últimos cuarenta años. Pero a pesar de ser esa su intención, se limita a mencionar los lugares donde habían hecho enojar a <em>Hashem</em>, para no avergonzarlos.</div><div
style="text-align: justify;"> </div><div
style="text-align: justify;">Y aún así, lo hace recién llegada la instancia de la despedida, ya que no quiere que ellos se sientan incómodos frente a él constantemente. Así lo hizo también nuestro padre <em>Iaakob</em>, que reprendió a sus hijos al final de su vida.</div><div
style="text-align: justify;"> </div><div
style="text-align: justify;">En <em>Parashat Kedoshim</em>, (<em>Vaikrá</em> 19:17), encontramos la <em>Mitzvá</em> de reprender a nuestro prójimo y quien tiene la posibilidad de reprenderlo y no lo hace, se le considera la falta también a él.</div><div
style="text-align: justify;"> </div><div
style="text-align: justify;">No obstante, dijo <em>Rabí Akibá</em> en el <em>Talmud</em>, (<em>Erjin</em> 17b): <em>“Dudo que haya en esta generación alguien capacitado para reprochar”</em>, y menos aún, diría generaciones más tarde el <em>Rebe Najman</em>, en nuestros tiempos (<em>Likuté Moharán</em> 2:8).</div><div
style="text-align: justify;"> </div><div
style="text-align: justify;">Ahora bien, ¿Será que esta <em>Mitzvá</em> perdió validez? Sería impensable, siendo que la <em>Torá</em> es eterna. Tampoco es correcto pensar que queda reservada para los <em>Rabanim</em> o <em>Morim</em> que tienen responsabilidad sobre sus alumnos, ya que todos tenemos constantemente la tarea de corregir a nuestros hijos, a veces a nuestras parejas, a algún amigo que sólo a nosotros nos escuchará.</div><div
style="text-align: justify;"> </div><div
style="text-align: justify;">Entonces, ¿qué debemos aprender para poder cumplir esta <em>Mitzvá</em>?</div><div
style="text-align: justify;"> </div><div
style="text-align: justify;">Explica el <em>Rebe</em> (<em>Likuté Moharán</em> 2:8), que cuando la diferencia entre la reprimenda correcta y la que no lo es, es que esta última no solamente que no sirve, sino que perjudica. Él explica que, al igual que un tacho de basura que al revolverlo saca su mal olor, lo mismo sucede al recordar al compañero y ‘revolver’ sus <em>Averot</em> y malas acciones, se genera ‘mal olor’ y este ‘mal olor’ debilita aún mas a la <em>Neshamá</em> del que recibe la reprimenda, entre otros males.</div><div
style="text-align: justify;"> </div><div
style="text-align: justify;">Opuestamente a esto, sigue explicando el <em>Rebe</em>, al mencionar y recordar las virtudes del compañero instándolo a aumentar en esas preciosas acciones y actitudes que él bien conoce, sabe y puede, se desprende el ‘rico aroma’ de sus <em>Mitzvot</em> y buenas acciones y esto lo revitaliza y lo incentiva aún más a seguir en ellas y tratar de mejorar, al igual que cuando se abre y agita un frasco de perfume su aroma se disemina por el ambiente.</div><div
style="text-align: justify;"> </div><div
style="text-align: justify;">Mirar únicamente el aspecto positivo y dejar de lado el negativo puede parecer un engaño, pero no es así. En realidad, todos estamos llenos de virtudes, pero los defectos parecen ser muy grandes, como el humo que llama nuestra atención en los actos de magia, que nos impiden ver lo que sucede por detrás; pero si logramos ver que hay más allá del humo, nos damos cuenta que es sólo un truco. Lo mismo sucede cuando juzgamos a nuestros semejantes e incluso a nosotros mismos, el <em>Ieser Hará</em> hace un ‘show de magia’, con humo, explosiones, efectos especiales, que distraen nuestra atención de la realidad y dejamos de percibir lo que sucede por detrás, nos concentramos en el ‘humo’ de las <em>Averot</em>, errores o malas acciones y no vemos que en realidad por detrás hay un sinfín de <em>Mizvot</em>, grandes y buenas acciones y hermosas virtudes. Y al igual que el humo al final del show, todas las <em>Averot</em> van a desvanecerse.</div><div
style="text-align: justify;"> </div><div
style="text-align: center;">* * *</div><div
style="text-align: justify;"> </div><div
style="text-align: justify;">Otro requisito que nombra también el <em>Rebe</em> para que la reprimenda sea efectiva, es no perseguir ningún otro propósito, más que el bien del otro. No para hacerse notar, para no sentirnos fracasados como padres, esposos, amigos o para calmar nuestra conciencia diciéndole al otro su error, etc., sino únicamente deseando hacer un <em>Jesed</em> (favor) con nuestro compañero.</div><div
style="text-align: justify;">                                                                   </div><div
style="text-align: justify;">A fin de ejemplificar cuan importante es esta condición de estar genuinamente interesado en el bien del tercero al momento de pretender influenciar, es del caso citar la siguiente anécdota sobre el <em>Jafetz Jaím</em>:</div><div
style="text-align: justify;"> </div><div
style="text-align: justify;">Sucedió con un ex alumno de la <em>Ieshivá</em> del <em>Jafetz Jaim</em>, que luego de dejar la <em>Ieshivá</em>, abandonó también el camino de la <em>Torá</em> y se dedicó de lleno a los negocios. Al cabo de algunos años, había prosperado mucho y se había convertido en una persona muy adinerada.</div><div
style="text-align: justify;"> </div><div
style="text-align: justify;">En un momento, se enteró que la <em>Ieshivá</em> estaba pasando momentos muy difíciles, y se presentó ante el <em>Jafetz Jaim</em> con una importante donación.</div><div
style="text-align: justify;"> </div><div
style="text-align: justify;">Al ver la importante donación, el <em>Jafetz Jaim</em> comienza a llorar de una manera desconsolada. El hombre entiende que el llanto era debido a que la situación de la <em>Ieshivá</em> era muy grave y que el dinero que le había ofrecido era insuficiente, por lo que decide aumentar su dádiva. Pero no solo que el llanto del <em>Jafetz Jaim</em> no se calmó, sino que se incrementó.</div><div
style="text-align: justify;"> </div><div
style="text-align: justify;">Consternado, el hombre le pregunta al <em>Rab</em> a qué se debe su llanto, a lo que el <em>Jafetz Jaim</em> le respondió: “Hijo mío, lloro del dolor de pensar que estas manos que hacen tantas <em>Tzedaká</em> tendrán que ser castigadas por profanar el <em>Shabat</em>”.</div><div
style="text-align: justify;"> </div><div
style="text-align: justify;">Al escuchar esto el hombre, entendió cuan dolido estaba el <em>Rab</em> y asumió sobre sí el compromiso de volver a cuidar <em>Shabat</em>.</div><div
style="text-align: justify;"> </div><div
style="text-align: center;">* * *</div><div
style="text-align: justify;"> </div><div
style="text-align: justify;">Otra forma de influenciar al prójimo, es hablando <em>Diburé Emuná</em> (palabras de fe); <em>Emuná</em> en <em>Hashem</em>, <em>Emuná</em> en la <em>Torá</em> y <em>Emuná</em> en los <em>Sadikim</em>. Esto despierta también el deseo de crecer y corregirse.</div><div
style="text-align: justify;"> </div><div
style="text-align: justify;"><em>Shabat Shalom</em>.</div><div
style="text-align: justify;"> </div><div
style="text-align: right;">Basado en las enseñanzas del <em>Rebe Najman</em> de <em>Breslev</em>. Adaptado por Ariel Laniado</div><div
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isPermaLink="false">http://www.azamra.com.ar/?p=138</guid> <description><![CDATA[
בס״ד
Balak &#8211; ¡Hashem, Suelta la soga!
Por Rab Menajem Abdeljak
Israel era un campesino que se ganaba duramente el sustento vendiendo la leche y sus subproductos de sus pocas vacas.
Además tenía tres ovejitas las cuales cuidaba y criaba con mucha atención. Cuando llegaba el esquileo, podía ganarse unas monedas extra vendiendo la lana. Todo el año esperaba [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<div><p
style="text-align: right;">בס״ד</p><p
style="text-align: center;"><strong><em><span
style="font-family: Arial; font-size: 13pt;">Balak &#8211; ¡Hashem, Suelta la soga!</span></em></strong></p><p
style="text-align: right;"><span
style="font-family: Arial; font-size: 8pt;">Por <em>Rab Menajem Abdeljak</em></span></p><p
style="text-align: justify;"><i>Israel</i> era un campesino que se ganaba duramente el sustento vendiendo la leche y sus subproductos de sus pocas vacas.</p><p
style="text-align: justify;">Además tenía tres ovejitas las cuales cuidaba y criaba con mucha atención. Cuando llegaba el esquileo, podía ganarse unas monedas extra vendiendo la lana. Todo el año esperaba esa fecha en la cual atesoraba algo de dinero para <i>Yom Tov</i>.</p><p
style="text-align: justify;">Aquel año, cuando salió al establo para esquilar a sus ovejitas se encontró con nada más que dos de sus ovejas. Durante la noche, se extravió una. Inmediatamente salió a verificar que no se haya escapado a la calle, pero no pudo localizarla ni a ella ni sus huellas.</p><p
style="text-align: justify;">Acto seguido, emprendió una minuciosa búsqueda en toda la aldea. Luego de fracasar en la búsqueda, regresó a su casa con las manos vacías. Antes de entrar, echó sin querer una mirada al establo de su vecino y entonces la vio. Estaba allí, sujetada con una cuerda.</p><p
style="text-align: justify;"><i>Israel</i> se aproximó sin vacilar a su vecino y le reprochó: ¿Te parece lo que has hecho? ¿Tomar la oveja del pobre? ¡Deberías avergonzarte!</p><p
style="text-align: justify;">Pero el vecino permaneció impertérrito y negó rotundamente la acusación. &#8211; ¡Esa oveja es mía! &#8211; afirmó.</p><p
style="text-align: justify;">El humilde <i>Iehudí</i> se desmoralizó ante el descaro de desalmado vecino, pero no encontraba la manera de recuperar su animal.</p><p
style="text-align: justify;">Luego de reflexionar unos instantes se acercó <i>Israel</i> a su adversario y le propuso: Desata la cuerda del cuello de la oveja y observemos su reacción. Si es realmente mía, correrá a mi encuentro, si no, permanecerá en tu establo.</p><p
style="text-align: justify;">El vecino no se pudo negar y así lo hicieron. Inmediatamente, la oveja brincó alegremente y se apresuró a buscar refugio en brazos de su verdadero patrón. <i>Israel</i> la tomó y se dirigió satisfechamente a su casa.</p><p
style="text-align: center;"><strong>* * *</strong></p><p
style="text-align: justify;">Nosotros, el pueblo de <i>Israel</i> somos la oveja de <i>Hashem</i>. Durante la larga noche del <i>Galut</i>, nos hemos extraviado. Nos alejamos de nuestro pastor al punto de dar la desacertada imagen que ya no le pertenecemos a Él sino al vecino, a la cultura y costumbres de nuestros vecinos. Damos una imagen como si nos emocionara más un gol que una <i>Mitzvá</i>.</p><p
style="text-align: justify;">Éste alejamiento espiritual es fruto del distanciamiento físico de nuestra tierra, nuestras raíces. Es consecuencia directa de estar errando miles de años entre pueblos ajenos. Pero en realidad nuestra pureza interior se conserva inmaculada.</p><p
style="text-align: justify;">Somos como aquella ovejita que por estar atada en la casa del vecino parece haber dejado de pertenecerle a su verdadero dueño. <b>Entonces le exigimos a <i>Hashem</i>: ¡Querido Papá! ¡Suelta la soga, rompe nuestras cadenas y verás que realmente te correspondemos! ¡No queremos más esta doble vida! ¡Queremos estar cerca de ti y percibirlo en toda su magnitud! ¡Queremos sentir tu amor incondicional hacia cada uno de nosotros! ¡Sentir que somos hijos, hijos queridos! ¡Hijos que no dejan de ser amados nunca, por ninguna causa!</b></p><p
style="text-align: justify;">En la <i>Perashá</i> de la semana leemos la siguiente frase: <i>“No mira iniquidad en Iaakob y no vio pecado en Israel, Hashem su Elokim está con él y el amor del Rey permanece en él”</i>.</p><p
style="text-align: justify;">Explica <i>Rashí</i>: <i>‘Aún cuando los Iehudim pecan y hacen enojar a Hashem, Él no se aleja de ellos ni les quita su amor incondicional’</i>.</p><p
style="text-align: justify;">Esto no lo dijo un judío, lo dijo <i>Bil´am</i>, un profeta y brujo <i>Midianita</i> enviado por el rey <i>Moabita</i> para maldecir al pueblo de <i>Israel</i>. Y cuando abrió su boca para maldecir, <i>Hashem</i> le transformó sus maldiciones en bendiciones y sólo pudo decir verdades benévolas sobre <i>Am Israel</i>.</p><p
style="text-align: justify;"><i>Hashem</i> le puso en su boca esta frase, entre otras, para hacernos ver que incluso un extraño se da cuenta de esta gran verdad. Sólo falta que también nosotros la asimilemos. Que no caigamos en la trampa del <i>Ietzer Hará</i> que intenta convencernos que perdemos el amor de <i>Hashem</i> por cometer errores contra su voluntad.</p><p
style="text-align: justify;">Nunca olvidemos: <b><i>“Hashem su Elokim está con él y el amor del Rey permanece en él”</i></b> En él, en cada <i>Iehudí</i>. Siempre.</p><p
style="text-align: justify;"><em>Shabat Shalom</em></p><p
style="text-align: right;"><span
style="font-family: Arial; font-size: 8pt;">Por <em>Rab Menajem Abdeljak</em> (Basado en las enseñanzas del <em>Rebe Najman de Breslev</em>)</span></p></div><div
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isPermaLink="false">http://www.azamra.com.ar/?p=136</guid> <description><![CDATA[
בס״ד
Koraj
Por Rab Menajem Abdeljak
Una de las más difíciles tareas es comprender los errores de nuestros antepasados y especialmente de aquellos personajes que figuran en la Torá y sabemos que eran esencialmente gente grande más allá de sus equivocaciones. Por ende, debe ser hecho con mucho cuidado y con el sólo fin de tomar lecciones, sin [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<div><p
style="text-align: right;">בס״ד</p><p
style="text-align: center;"><strong><em><span
style="font-family: Arial; font-size: 13pt;">Koraj</span></em></strong></p><p
style="text-align: right;"><span
style="font-family: Arial; font-size: 8pt;">Por <em>Rab Menajem Abdeljak</em></span></p><p
style="text-align: justify;">Una de las más difíciles tareas es comprender los errores de nuestros antepasados y especialmente de aquellos personajes que figuran en la <i>Torá</i> y sabemos que eran esencialmente gente grande más allá de sus equivocaciones. Por ende, debe ser hecho con mucho cuidado y con el sólo fin de tomar lecciones, sin pretender juzgarlos a ellos.</p><p
style="text-align: justify;">Especialmente compleja es la persona de <i>Koraj</i>, primo hermano de <i>Moshé</i> y <i>Aarón</i>. Él era de las prominentes figuras del pueblo y resulta muy complicado comprender a ciencia cierta cómo pudo incurrir en tamaña confusión y sufrir tan degradante final.</p><p
style="text-align: justify;">La historia conocida de <i>Koraj</i> es la de la revolución que induce contra el liderazgo de <i>Moshé</i> poniendo en tela de juicio sus enseñanzas e indicaciones.</p><p
style="text-align: justify;">Veamos como nuestros sabios nos cuentan que fue el procedimiento de <i>Koraj</i> para ganar adeptos:</p><p
style="text-align: justify;">El <i>Midrash</i> cuenta que <i>Koraj</i> se dirigió a Moshé frente a todo el pueblo con dos preguntas:</p><p
style="text-align: justify;">1) ¿Una casa llena de <i>Sifré Torá</i>, precisa tener <i>Mezuzá</i> en su puerta?</p><p
style="text-align: justify;">2) ¿Una vestimenta de color <i>Tejelet</i> (el color de uno de los ocho hilos del <i>Tzizit</i> &#8211; se desconoce hoy en día), tiene que tener <i>Tzizit</i>?</p><p
style="text-align: justify;">Preguntas a las cuales <i>Moshé</i> respondió positivamente. Esta respuesta provocó la burla de <i>Koraj</i>. “Si una <i>Mezuzá</i>, por contener dos pasajes de la Torá, protege una casa entera, ¿el <i>Sefer</i><i> Torá</i> entero no lo va a hacer? Si cuatro hilos pueden acondicionar una vestimenta, ¿toda la vestimenta de <i>Tejelet</i> no es aún más? Para aumentar el efecto de sus palabras, palabras, <i>Koraj</i> vistió a su gente con vestimenta de color <i>Tejelet</i> y juntos se dirigieron a la carpa de <i>Moshé Rabenu</i> y frente a todos quienes estaban allí volvieron a exponer sus pensamientos. Este es el método que nuestros <i>Jajamim</i> nos cuentan que arrastró a los más grandes <i>Tzadikim</i> del pueblo a apoyar esta rebelión contra <i>Moshé Rabenu</i>.</p><p
style="text-align: justify;">Se puede interpretar esto como un simple intento de persuadir al pueblo mediante la burla y la ridiculización, ubicando así a <i>Koraj</i> y sus seguidores en un papel de frívolos y necios. Pero hay otro enfoque mucho más favorable que explica la actitud de <i>Koraj</i> en un error sutil.</p><p
style="text-align: justify;">Para comprender debemos prestar atención al diálogo entre <i>Moshé</i> y <i>Koraj</i>:</p><p
style="text-align: justify;">…y se congregaron contra <i>Moshé</i> y <i>Aarón</i>, y les dijeron: ¡Basta ya de vosotros! Pues toda la congregación, todos ellos son santos, y <i>Hashem</i> está en medio de ellos. Y ¿por qué os ensalzáis sobre la congregación de <i>Hashem</i>?</p><p
style="text-align: justify;">Y dijo <i>Moshé</i> a <i>Koraj</i> y su gente: Oíd, os ruego, hijos de <i>Leví</i>. ¿Acaso os parece poca cosa que el <i>Elokim</i> de <i>Israel</i> os haya separado de entre la congregación de <i>Israel</i>, a fin de haceros llegar a Sí para hacer el servicio del Tabernáculo de <i>Hashem</i> y para estar delante de la congregación para oficiar por ellos?</p><p
style="text-align: justify;">Existe un error fuertemente radicado en nosotros, que es el de creer que sólo con acciones extremas y extraordinarias podremos acceder a un mayor nivel espiritual. Como no nos consideramos aún preparados para ello, seguimos perdiendo tiempo y dejando pasar oportunidades para mejorar y superarnos.</p><p
style="text-align: justify;">Es como aquel joyero, que mientras estaba atendiendo a sus clientes, ingresó un malhechor y se dio a la fuga con una joya. Desesperado, el comerciante sale tras sus pasos y recupera la alhaja. Al regresar, descubre que “los clientes” no eran más que cómplices y se habían alzado con toda la mercancía de la joyería.</p><p
style="text-align: justify;">También el <i>Ietzer</i><i> Hará</i> nos hace creer que si no hacemos grandes <i>Mitzvot</i> no sirve de nada y nosotros, en nuestro afán genuino de corregirnos, nos empeñamos en una misión imposible que nos quita de las manos “pequeñas” <i>Mitzvot</i> que tenemos al alcance de nuestras manos.</p><p
style="text-align: justify;"><i>Koraj</i> era <i>Leví</i> y de los más destacados. Los <i>Leviim</i> estaban a cargo del <i>Mishkán</i>, su cuidado y traslado. Eran tres familias, la de <i>Guereshón</i>, la de <i>Kehat</i> y la de <i>Merarí</i>.  A</st1:PersonName> cargo de <i>Guereshón</i> estaba todo lo que eran las telas y las pieles que constituían los techos, paredes y divisiones y las respectivas cuerdas. Los de <i>Merarí</i> tenían la gerencia de la estructura del <i>Mishkán</i> propiamente dicha, tablones, travesaños, basas y todos sus accesorios. Y por último, la familia de <i>Kehat</i> transportaba y cuidaba lo más sagrados objetos del <i>Mishkán</i>. Esto incluye: El <i>Arón Hakodesh</i>, la <i>Menorá</i>, la mesa del <i>Lejem Hapanim</i> y los altares.</p><p
style="text-align: justify;">Los de <i>Kehat</i> fueron seleccionados para el trabajo más sagrado por su condición distinguida. Y <i>Koraj</i> pertenecía a <i>Kehat</i>. Él estaba bastante bien ubicado en cuanto a niveles espirituales, pero deseaba más. Por ahora está todo bien.</p><p
style="text-align: justify;">Lo que pasa es que su búsqueda se basa en una filosofía equivocada que se refleja justamente en los planteos que le hace a <i>Moshé</i>. El opina que si el <i>Talit</i> es de <i>Tejelet</i> no necesita <i>Tzizit</i> y que una casa llena de <i>Sifré Torá</i> está exenta de <i>Mezuzá</i>. Es decir, en la búsqueda de la perfección los detalles carecen de importancia.</p><p
style="text-align: justify;">Con el mismo pensamiento, su condición de <i>Leví</i> y de los ilustres, no le merece consideración. Él aspira a más y eso es correcto, pero comete el error de subestimar lo que tiene.</p><p
style="text-align: justify;">En ese sentido le responde <i>Moshé</i>: ¿Acaso os parece poca cosa que el <i>Elokim</i> de <i>Israel</i> os haya separado de entre la congregación de <i>Israel</i>, a fin de haceros llegar a Sí para hacer el servicio del Tabernáculo de <i>Hashem</i> y para estar delante de la congregación para oficiar por ellos?</p><p
style="text-align: justify;"><i>Moshé Rabenu</i> insta a <i>Koraj</i> a tomar conciencia de su grandeza y entender que en el camino a la perfección no deben desestimarse los pequeños logros.</p><p
style="text-align: justify;">La gente grande, como es el caso de <i>Moshé</i>, padre de todos los profetas, sabe valorar aún mínimos éxitos.</p><p
style="text-align: justify;">El concepto es: Si no puedo estudiar diez horas diarias, estudio cinco. Si no puedo ni eso, entonces tres alcanzan. Y si incluso a ello me veo imposibilitado, entonces será una hora, o media. A veces creemos que se hace <i>Jesed</i> teniendo grandes fortunas y magnas organizaciones, nada más incierto, para hacer <i>Jesed</i> hace falta buena voluntad.</p><p
style="text-align: justify;">El <i>Rab Iaakob Meir Shejter</i>, en su libro <i>Likuté Amarim</i>, cuenta sobre un <i>Iehudí</i> que era muy meticuloso en el cumplimiento de la <i>Mitzvá</i> de <i>Tefilín</i> y permanentemente buscaba profundizar en sus <i>Halajot</i> y perfeccionarse en ella. Constantemente le surgían dudas e inquietudes acerca de si estaba cumpliendo correctamente la <i>Mitzvá</i>. Esto</st1:PersonName> se extendió hasta que el malestar por la incertidumbre lo hizo dejar por completo de colocarse el <i>Tefilín</i>.</p><p
style="text-align: justify;">Desde ya que no se debe dejar de anhelar la superación continua y el avance hacia las más altas esferas espirituales. Sólo que esto se debe manifestar en nuestra relación con <i>Hashem</i>. Cuando hablamos con <i>Hashem</i> diariamente y le exponemos nuestras inquietudes, es el momento de hacerle llegar los más profundos deseos de progreso. No obstante, en la práctica, siempre trataremos de hacer aquello que tenemos más próximo.</p><p
style="text-align: justify;"><em>Shabat Shalom</em></p><p
style="text-align: right;"><span
style="font-family: Arial; font-size: 8pt;">Por <em>Rab Menajem Abdeljak</em> (Basado en las enseñanzas del <em>Rebe Najman de Breslev</em>)</span></p></div><div
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isPermaLink="false">http://www.azamra.com.ar/?p=134</guid> <description><![CDATA[
בס״ד
Behaalotejá &#8211; Aprovechá la fiesta
Por Rab Menajem Abdeljak
Los invitados sentados en torno a mesas servidas con gran variedad de ensaladas, carnes, embutidos, picaditas, panes, de todo un poco.
La actitud varía. Algunos se sirven delicadamente parte de los manjares ofrecidos. Otros son más rigurosos y precisan colmar sus platos con toda la variedad sin omitir nada. [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<div><p
style="text-align: right;">בס״ד</p><p
style="text-align: center;"><strong><em><span
style="font-family: Arial; font-size: 13pt;">Behaalotejá &#8211; Aprovechá la fiesta</span></em></strong></p><p
style="text-align: right;"><span
style="font-family: Arial; font-size: 8pt;">Por <em>Rab Menajem Abdeljak</em></span></p><p
style="text-align: justify;">Los invitados sentados en torno a mesas servidas con gran variedad de ensaladas, carnes, embutidos, picaditas, panes, de todo un poco.</p><p
style="text-align: justify;">La actitud varía. Algunos se sirven delicadamente parte de los manjares ofrecidos. Otros son más rigurosos y precisan colmar sus platos con toda la variedad sin omitir nada. Y la tercera división, con mayor cantidad de adeptos, corresponde a los intransigentes. Estos, no sólo deben probar y saciarse con todo lo que está al alcance de sus manos, sino que inspeccionan, disimuladamente, las mesas vecinas, asegurándose que no haya “ahí” nada que no haya “acá”. En caso de detectar alguna anomalía, no vacilarán en exigir al mesero la rectificación inmediata de la situación.</p><p
style="text-align: justify;">– Mozo, ¿Qué es eso coloradito que hay en esa mesa? – Eso es……… (alguna palabra compleja en francés o italiano). -¿Me trae? (No tiene idea de qué se trata, pero no puede perder la ocasión).</p><p
style="text-align: justify;">Escena muy frecuente, casi diríamos normal, en las fiestas.</p><p
style="text-align: justify;">Contrapuestamente a esta penosa actitud en materia mundana, es bastante inusual ver semejante pasión cuado se trata de tópicos espirituales. Si apareciera alguien con un “menú” de acciones de caridad, para estudiar de <i>Torá</i> o cualquier otra <i>Mitzvá</i> no conseguirá muchos comensales.</p><p
style="text-align: justify;">Aún si consigue algunos que serían “tan amables” de hacer una <i>Mitzvá</i>, luego de elegir la más sencilla, sería casi impensable que alguien vendrá a pedirle por favor “un poco más”. Sólo algunos distinguidos tomarán el recaudo de no perderse ningún “plato”.</p><p
style="text-align: justify;">Generalmente, el mismo que pretenderá acopiar lo máximo espiritualmente, tendrá un comportamiento opuesto en lo material. Y viceversa. La ambición por la perfección y la excelencia, no suele aunarse en una persona en ambos sentidos. Hay cosas que no van de la mano.</p><p
style="text-align: justify;">En nuestra <i>Perashá</i> tenemos representantes de ambos grupos. Los exigentes en lo mundano y los estrictos en lo espiritual.</p><p
style="text-align: justify;">Al comienzo de la <i>Perashá</i>, tenemos la <i>Mitzvá</i> del encendido de la <i>Menorá</i> por <i>Aharón Hacohén</i> que viene en yuxtaposición al último tema tratado en la <i>Perashá</i> anterior, <i>Nasó</i>. Allí se relata detalladamente las ofrendas acercadas por los jefes de todas las tribus, excepto la de <i>Leví</i>, a la cual pertenecía <i>Aharón</i>, en ocasión de la inauguración del <i>Mishkán</i>. El <i>Midrash</i> explica que <i>Aharón</i> se molestó genuinamente por no haber podido participar de esta gran <i>Mitzvá</i> y entonces <i>Hashem</i> le otorgó la posibilidad de cumplir esta otra, la de iluminar la <i>Menorá</i> a diario, él y sus sucesores.</p><p
style="text-align: justify;">En realidad, también <i>Aharón</i>, como <i>Cohén</i> que era, acercó <i>Korbanot</i> durante la inauguración del <i>Mishkán</i>. Pero no se satisfizo. Pide “otra porción”. Quiere degustar de todo lo que pueda en cuanto a <i>Mitzvot</i>.</p><p
style="text-align: justify;">Otra representación de esta tendencia, son aquellos que por un estado de impureza circunstancial no estaban en condiciones de acercar el <i>Korbán Pesaj</i> en el primer aniversario del éxodo. Sin embargo, a pesar de estar expresamente exonerados y aún inhibidos, ellos no se conforman e insisten a <i>Moshé Rabenu</i> con buscar una solución para que se les conceda la posibilidad de realizar esta <i>Mitzvá</i>. Como resultado <i>Hashem</i> manda a enseñar las leyes de <i>Pesaj Shení</i>, el segundo <i>Pesaj</i>.</p><p
style="text-align: justify;">El exponente superlativo de esta vocación es Rabí <i>Akibá</i>. El <i>Talmud</i> (<i>Menajot</i> 29b) relata que extraía cúmulos de <i>Halajot</i> de cada <i>Tag</i> (coronas decorativas en algunas letras) del <i>Sefer Torá</i> y <i>Hashem</i> le mostró a <i>Moshé Rabenu</i> una clase suya y éste último no lograba entender. Sin embargo, a pesar de tamaña grandeza, a pesar de tanta <i>Torá</i> y tantas <i>Mitzvot</i>, él pretendía más. Aspiraba al pináculo. Veremos cuál era su sueño.</p><p
style="text-align: justify;">Su vida terrenal finalizó a manos del verdugo romano quien restregó su carne con cepillos de hierro. Mientras esto sucedía, el se dispuso a leer <i>Keriat Shemá</i> y a sus discípulos, asombrados de lo que veían les explicó: “Toda mi vida anhelé tener la oportunidad de cumplir lo que la <i>Torá</i> dice: Amarás a <i>Hashem</i> con toda tu vida, es decir, aunque te estén quitando la vida. ¿Y cómo ahora que se me da no lo voy a cumplir? (<i>Talmud Berajot</i> 61b).</p><p
style="text-align: justify;">Esta sed de <i>Mitzvot</i> se puede dar, a simple vista paradójicamente, tan sólo en quien está saciado de ellas, cuando supuestamente debería ser diferente. El secreto lo develan nuestros sabios en el Talmud (<i>Berajot</i> 40a <i>Sucá</i> 46b) enseñándonos que en cuanto a lo espiritual hay una ley “física” que dice que: Un recipiente lleno contiene, uno vacío no. Al revés de lo que conocemos en la física mundana.</p><p
style="text-align: justify;">Luego de una comida abundante ya no sentimos deseo ni podemos ingerir más alimentos por sabrosos que sean. Sin embargo, en materia espiritual, cuanto más falto de contenido se es, menos se siente deseo de aumentar <i>Torá</i> y <i>Mitzvot</i>, no así quien se ha colmado de espiritualidad, siempre buscará más.</p><p
style="text-align: justify;">La otra cara de la moneda, también en nuestra <i>Perashá</i>, se refiere a la partida de <i>Har Sinai</i>. Una vez concluida la revelación de <i>Hashem</i> en el monte <i>Sinai</i>, los <i>Iehudim</i> partieron de allí como un niño que escapa de la escuela. No así a la salida de Egipto, al emerger del Mar Rojo, tuvo que instarlos <i>Moshé</i> a avanzar rápidamente, ya que estaban atareados en recolectar el oro y las piedras preciosas que los egipcios llevaban en sus carruajes.</p><p
style="text-align: justify;">Y así lo resume el <i>Talmud</i> (<i>Erubín</i> 54a): Le dijo <i>Shemuel</i> a <i>Rab Yehuda</i>: Empuña y come empuña y bebe, porque éste mundo, del cual nos iremos, es como una fiesta”.</p><p
style="text-align: justify;">No es un restaurante, no manejamos los tiempos, somos invitados. Llegaste a la fiesta y te sirvieron la entrada. Mientras charlas con un amigo, te levantaron la mesa. Llega el plato principal, te levantaste a bailar y ¡zas! se llevaron el plato. Y si no te apurás, perdés el postre.</p><p
style="text-align: justify;">Te queda lo que comiste. Una porción de <i>Torá</i>, un plato de <i>Tzedaká</i>, una ración de <i>Tefilá</i>.</p><p
style="text-align: justify;"><em>Shabat Shalom</em></p><p
style="text-align: right;"><span
style="font-family: Arial; font-size: 8pt;">Por <em>Rab Menajem Abdeljak</em> (Basado en las enseñanzas del <em>Rebe Najman de Breslev</em>)</span></p></div><div
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isPermaLink="false">http://www.azamra.com.ar/?p=132</guid> <description><![CDATA[
בס״ד
Shabuot &#8211; Todos somos abanderados
Por Rab Menajem Abdeljak
En cada Iehudí hay una cosa preciada y especial, que es un aspecto que no tiene nadie fuera de él, como la historia de Abayé y Aba el enfermero. (Rabí Najman de Breslev, Likuté Moharán 34)
Rabí Najman nos enseña con esto, que cada uno tiene su aspecto singular. [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<div><p
style="text-align: right;">בס״ד</p><p
style="text-align: center;"><strong><em><span
style="font-family: Arial; font-size: 13pt;">Shabuot &#8211; Todos somos abanderados</span></em></strong></p><p
style="text-align: right;"><span
style="font-family: Arial; font-size: 8pt;">Por <em>Rab Menajem Abdeljak</em></span></p><p
style="text-align: justify;">En cada <em>Iehudí</em> hay una cosa preciada y especial, que es un aspecto que no tiene nadie fuera de él, como la historia de <em>Abayé</em> y <em>Aba</em> el enfermero. (<em>Rabí Najman de Breslev, Likuté Moharán 34</em>)</p><p
style="text-align: justify;"><em>Rabí Najman</em> nos enseña con esto, que cada uno tiene su aspecto singular. Cada uno es una creación única que no existió ni existirá nunca. Esta creación exclusiva, contiene un recado y una novedad para el universo que sólo él puede descifrarla y materializarla.</p><p
style="text-align: justify;">¿Quién era <em>Aba</em> el enfermero?</p><p
style="text-align: justify;">El <em>Talmud</em> (<em>Taanit</em> 21b) relata que <em>Aba</em>, el enfermero, recibía diariamente salutaciones celestiales. <em>Abayé</em>, de los grandes sabios del <em>Talmud</em>, las recibía en vísperas de <em>Shabat</em> y su compañero, <em>Rabá</em>, tan sólo en víspera de <em>Yom Kipur</em>.</p><p
style="text-align: justify;">Entonces <em>Abayé</em> se sintió mal ya que no lograba entender por qué un médico podía disfrutar de mayor privilegio que él, quien consagró toda su vida al estudio y enseñanza de la <em>Torá</em>. Para su gran sorpresa, la respuesta celestial que recibió fue <em>“tú no puedes hacer lo mismo que Aba el enfermero”</em>.</p><p
style="text-align: justify;">Esta respuesta lo intrigó aún más y salió a averiguar en qué se destacaba éste enfermero. He aquí su descubrimiento:</p><p
style="text-align: justify;">En dos cosas se destacaba <em>Aba</em>: como primero, tenía una vestimenta especial que le colocaba a las mujeres cuando debía hacerles las prácticas medicinales. La misma cubría todo el cuerpo, dejando solamente una abertura exacta para el procedimiento. De esta manera, preservaba el <em>Tzeniut</em>, el recato y la dignidad de las mujeres.</p><p
style="text-align: justify;">Como segunda virtud, <em>Aba</em> no cobraba personalmente a sus pacientes, sino que cada uno lo hacía personalmente en una caja situada en la entrada. Para efectuar el pago, había que introducir la mano en la caja y entonces, el que podía pagar lo hacía y el que no, tomaba dinero.</p><p
style="text-align: justify;">Esta singularidad, éste rasgo individual, ni el gran <em>Abayé</em> podía alcanzar.</p><p
style="text-align: justify;">En <em>Perashát Devarim</em> encontramos que cada tribu tenía su bandera y cada una era de otro color y con diferentes insignias. Cada cual destacando sus particularidades y capacidades, sus energías y atributos.</p><p
style="text-align: justify;">También los hallamos diferenciados en las bendiciones que reciben <em>Iaakob</em> ó de <em>Moshé</em>. La tribu de <em>Asher</em> labraba la tierra, <em>Zebulún</em> navegaba los mares en pos de su sustento, <em>Shimón</em> se destacó en la educación y la tribu de <em>Isajar</em> en enseñar la <em>Halajá</em>. <em>Gad</em> en su fuerza y <em>Iehudá</em> en el reinado. Diferentes sectores en el pueblo, cada uno aprovechando al máximo sus aptitudes y virtudes. Todos usufructuando el regalo Divino.</p><p
style="text-align: justify;">¿Qué los une a todos?</p><p
style="text-align: justify;">Así cuenta la <em>Torá</em> en dicha <em>Perashá</em>: Cada hombre con su bandera, con sus insignias, según la familia de sus padres, acamparán los hijos de Israel, en derredor al <em>Ohel Moed</em> acamparán. (<em>Bamidbar</em> 2:2)</p><p
style="text-align: justify;">Es decir, cada quien por su lado, pero todos dirigidos hacia un solo centro – el <em>Mishkán</em>. Hacia allí desde donde irradiaba la luz de la <em>Torá</em> al mundo y desde donde <em>Moshé</em> trasmitía al pueblo las palabras de <em>Hashem</em>. Esa era la médula, el núcleo en torno al cual todo giraba. Sin el <em>Ohel Moed</em> no son más que una aglomeración insignificante de gente, sin destino ni rumbo.</p><p
style="text-align: justify;"><em>Rabí Jaim Vital</em> , en el <em>Etz Jaim</em>, hablando acerca de la creación, expone que desde el comienzo de la creación, no hay un día igual a otro, ni una hora a la otra y tampoco un segundo a otro. Por consiguiente, el que nace en éste instante, no será parecido en absoluto al nacido el segundo próximo.</p><p
style="text-align: justify;">Del mismo modo, explica que la creación de cada uno es una necesidad imprescindible y finaliza con esta frase: <em>“La función de la Jelbená en el Ketoret no la puede hacer la Leboná”</em>. (El <em>Ketoret</em> es un incienso que se preparaba en el <em>Bet Hamikdash</em>. La misma estaba compuesta de once especies, de las cuales la <em>Leboná</em> era la más exquisita y la <em>Jelbená</em> la más ruda)</p><p
style="text-align: justify;">Entonces <em>Abayé</em>, con toda su grandeza, no podía hacer lo mismo que el enfermero, pero no por su incapacidad, sino porque no era su papel a cumplir, sino el de <em>Aba</em>.</p><p
style="text-align: justify;">De esta manera, aprendemos un fundamento, todos tenemos nuestro <em>Tzadik</em> personal que es aquella fuerza puntual con las que nos dotó <em>Hashem</em> al enviarnos al mundo. Al enfocarnos en ella y esforzarnos por explotarla y desarrollarla, llegaremos a cumplir con la intención para la cual fuimos creados.</p><p
style="text-align: justify;">Para localizar nuestro <em>Tzadik</em> personal, hay que buscar aquella <em>Mitzvá</em> ó buena conducta que mayor sentimiento tenemos hacia ella y explorar nuestras habilidades y pasiones particulares. Cuando lleguemos a descifrar esto, debemos saber que no es casualidad, sino que es una clara señal de <em>Hashem</em> para que sepamos cual es el punto sobre el cual debemos trabajar y mediante el cual traeremos Su Reino sobre nosotros y sobre el universo entero.</p><p
style="text-align: justify;">Ya estamos llegando, <em>Beezrat Hashem</em> a <em>Shabuot</em>, el momento de la entrega de la <em>Torá</em>. Aquel día estuvimos todos a los pies del <em>Har Sinai</em>. Sin distinción de edades, clases sociales ó niveles espirituales. Y allí, cuando <em>Hashem</em> nos ofreció la <em>Torá</em>, dijimos todos juntos <em>Naasé Venishmá</em> y nos comprometimos a cumplir con la voluntad del Creador.</p><p
style="text-align: justify;"><em>Naasé Venishmá</em>. Haremos y luego procuraremos entender. La respuesta fue del pueblo entero al unísono, o sea de cada uno y uno. En tal caso, debería estar escrito en singular, ya que fue la declaración de cada <em>Iehudí</em> individualmente, aunque hayan coincidiendo todos. Cuando los soldados juran fidelidad a la patria, cada uno personalmente dice: <em>“Sí, juro”</em>.</p><p
style="text-align: justify;">Pero la diferencia reside en que la <em>Torá</em> no es cuestión de cada particular, ya que no hay quien pueda cumplirla íntegramente. Solamente cuando cada particular se esfuerza por llevar adelante su papel de la mejor manera, se genera entre todos el <em>Naasé Venishmá</em>. Haremos, entre todos. Cada uno ocupando su lugar y desarrollando su tarea a la mayor perfección posible.</p><p
style="text-align: justify;">También las banderas tienen una estrecha relación con <em>Shabuot</em>. Nuestros sabios nos enseñaron que en realidad los mismos <em>Iehudim</em> las pidieron por que lo aprendieron de los ángeles. Cuando se abrieron los cielos para entregar la <em>Torá</em> a <em>Am Israel</em>, ellos vieron que los <em>Malajim</em> estaban agrupados de acuerdo a sus distintas funciones y entonces desearon ser igual a ellos. Se lo solicitaron a <em>Hashem</em> y se les fue concedido.</p><p
style="text-align: justify;">Conocer cada uno su lugar, sin quitarse responsabilidad ni asumir la que no corresponde, es condición de ángeles.</p><p
style="text-align: justify;"><em>Feliz Shabuot</em></p><p
style="text-align: right;"><span
style="font-family: Arial; font-size: 8pt;">Por <em>Rab Menajem Abdeljak</em> (Basado en las enseñanzas del <em>Rebe Najman de Breslev</em>)</span></p></div><div
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בס״ד
El éxito es lo de menos
Por Rab Menajem Abdeljak
Contó Rabí Najman de Breslev: Un hombre contrató empleados para envasar vino. Pero resulta que las barricas estaban perforadas y todo lo que se le echaba era derramado al suelo. Al ver esta situación, los trabajadores dijeron: “¿Qué sentido tiene esforzarse si toda la bebida se pierde?” [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<div><p
style="text-align: right;">בס״ד</p><p
style="text-align: center;"><strong><em><span
style="font-family: Arial; font-size: 13pt;">El éxito es lo de menos</span></em></strong></p><p
style="text-align: right;"><span
style="font-family: Arial; font-size: 8pt;">Por <em>Rab Menajem Abdeljak</em></span></p><p
style="text-align: justify;">Contó <em>Rabí Najman de Breslev</em>: Un hombre contrató empleados para envasar vino. Pero resulta que las barricas estaban perforadas y todo lo que se le echaba era derramado al suelo. Al ver esta situación, los trabajadores dijeron: “¿Qué sentido tiene esforzarse si toda la bebida se pierde?” y se retiraron.</p><p
style="text-align: justify;">Pero había entre ellos un hombre sabio que razonó: ¿Qué diferencia me hace a donde va a parar el vino? Yo cobro por día y mi remuneración la tendré a pesar de quedar los barriles vacíos.</p><p
style="text-align: justify;">En nuestro mundo apresurado, preferiríamos siempre cobrar por trabajo más que por día. “Termino el trabajo y me voy a casa” Quien gana su vida como empleado sabe lo fastidioso que resultan los constantes vistazos al reloj esperando que el tiempo pase. Marcar tarjeta y retirarse.</p><p
style="text-align: justify;">A todos nos gusta ser creativos. Que algo surja de tanto esfuerzo. A los empleados por hora quizás los vemos como conformistas y sin proyectos, que no ven más allá de sus narices.</p><p
style="text-align: justify;">¿Qué haría usted si sería contratado en la extraña planta de envasado de <em>Rabí Najman</em>?</p><p
style="text-align: justify;">Aunque partamos desde una base que se paga bien… ¿Quién tiene ganas de pasar día tras día llenando barriles calados?</p><p
style="text-align: justify;">Quizás nos dirigiríamos al encargado de planta a comunicarle la pérdida y sin dudas desestimaríamos su capacidad para el cargo que ocupa. Y además, seguramente observaremos con rechazo a aquellos empleados insensibles e indiferentes.</p><p
style="text-align: justify;"><em>Rabí Najman</em>, con sus breves palabras, invierte la visión. A aquel que vemos como “cerebro pequeño”, lo muestra como el verdadero iluminado. Mientras que aquel a quien consideraríamos inteligente, que no está dispuesto al esfuerzo sin réditos, queda como un simple necio e indocto.</p><p
style="text-align: justify;">En nuestro entorno todo se mide con los éxitos.</p><p
style="text-align: justify;">Éxitos… ¿Cual es tu jerarquía en la empresa? ¿Eres Dr. en algún área? Supongo que has cursado estudios académicos… Tarjeta de crédito… ¿Visa Oro? ¿MasterCard Platinum? ¿Cuántos pisos tiene el duplex?</p><p
style="text-align: justify;">Para ser considerados exitosos, debemos saberlo todo. En todo tema debemos tener nuestra opinión formada. Comunicación, entretenimiento, justicia, historia, seguridad, economía, quien subió, quien bajó, etc.</p><p
style="text-align: justify;">Prácticamente en cada reunión o encuentro, ponemos vastas energías en demostrar nuestro éxito en la vida y cuan importante es el lugar que ocupamos en éste mundo. Frente a la gente, estamos llenos de nosotros mismos a más no poder. Pero solitos, cuando no hace falta impresionar a nadie… ¿no nos sentimos a veces vacíos y frustrados?</p><p
style="text-align: justify;">Una vieja anécdota cuenta sobre alguien que buscaba adquirir sabiduría. Luego de un largo viaje, llegó a lo de un gran y famoso sabio en busca de enriquecimiento de su sapiencia. Antes que llegue siquiera a articular palabra, el erudito lo invito a un vaso de café. Entonces comenzó el sabio a servir la taza. Sirvió y sirvió hasta que el líquido colmó el vaso y comenzó a mojar la mesa.</p><p
style="text-align: justify;">- Disculpe – objetó el discípulo – el vaso ya está colmado, no cabe nada más en él.</p><p
style="text-align: justify;">- Sí hijo mío – confirmó el maestro – has definido correctamente tu situación. Estás tan lleno de ti mismo, que ninguna enseñanza cabe en tu mente. Ve, vacía primero tu vaso y luego vuelve.</p><p
style="text-align: justify;"><em>Rabí Najman</em> nos habla de una fábrica. No de barriles, de seres humanos. Los barriles en realidad quedan vacíos, pero los empleados se llenan. Se colman de enseñanza. En esta planta, el director no mostrará interés alguno si le hacemos notar el desperfecto en el funcionamiento.</p><p
style="text-align: justify;">Los toneles están hechos perforados intencionalmente. Lo que ingresa en ellos no es lo que importa. La realidad no debe cambiar, nosotros debemos.</p><p
style="text-align: justify;">Planificar triunfar, es natural. Fracasar y abandonar, también lo es. Pero persistir a pesar del disgusto, construye al ser humano. Entonces se deja de ser un simple mortal, pasa a ser un ser divino. Se develan fuerzas espirituales, tenacidad y grandeza interior.</p><p
style="text-align: justify;"><strong><em>“Aprendé a estar vacío”</em></strong> enseña <em>Rabí Najman</em> <strong><em>“no finjas estar lleno”</em></strong> <strong><em>“Cuando estés realmente vacío, cuando todo rebalse hacia afuera, entonces Tú estarás verdaderamente colmado y completo”</em></strong>.</p><p
style="text-align: justify;">En el otro mundo, el interno, el que <em>Rabí Najman</em> esquematiza, se recibe remuneración por el esfuerzo, por la intención y la buena voluntad. No por los resultados. En el boletín de puntaje, no se señala cuantas tinas llevamos llenadas, sino con cuanto esmero lo intentamos.</p><p
style="text-align: justify;">Figúrese que en dicho sentido educaríamos a nuestros hijos. Los elogios se los impartiríamos por el sólo intento en cumplir sus deberes, mientras que a los resultados le restaríamos importancia. Imagine que no estaríamos permanentemente exigiéndoles ser más capaces y exitosos de acuerdo a las expectativas que nos hemos estipulado, sino que nos deslumbraríamos del hecho que sinceramente importa, su verdadera intención de ser mejores.</p><p
style="text-align: justify;">Sin dudas, nuestros hijos serían más felices, más seguros, más creativos de acuerdo a sus propios ritmos y posibilidades.</p><p
style="text-align: justify;">Y si nosotros mismos nos auto educaríamos de esa manera, sin mortificarnos por no ser inteligentes como fulano, capaces como mengano o adinerados como zutano.</p><p
style="text-align: justify;">Entonces bien, no viajamos por todos lados, no somos coroneles ni grandes empresarios ni tenemos títulos y gozamos de poco crédito en el banco.</p><p
style="text-align: justify;">Pero somos felices, tenemos derecho a serlo y tenemos nobles razones para serlo. Hacemos lo que podemos, no competimos con nadie. Lo que poseemos, es lo mejor y lo regocijante.</p><p
style="text-align: justify;"><em><span
style="font-family: Arial; font-size: 10pt;">Shabat Shalom</span></em></p><p
style="text-align: right;"><span
style="font-family: Arial; font-size: 8pt;">Por <em>Rab Menajem Abdeljak</em> (Basado en las enseñanzas del <em>Rebe Najman de Breslev</em>)</span></p></div><div
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isPermaLink="false">http://www.azamra.com.ar/?p=128</guid> <description><![CDATA[
בס״ד
Sheminí &#8211; ¡Pesaj no pasó!
Por Rab Menajem Abdeljak
Ya levantamos el papel de aluminio de las mesadas y guardamos la vajilla de Pesaj. Todo volvió a la “normalidad”. Volvieron los baguettes, las medialunas, las pizzas y las galletitas. El aparato digestivo agradece por ello y ya descansa del “tormento” al cual lo sometimos durante ocho días.
Todo [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<div><p
style="text-align: right;">בס״ד</p><p
style="text-align: center;"><strong><em><span
style="font-family: Arial; font-size: 13pt;"><span
style="font-family: Arial; font-size: medium;"><strong><em>Sheminí &#8211; ¡Pesaj no pasó!</em></strong></span></span></em></strong></p><p
style="text-align: right;"><span
style="font-family: Arial; font-size: 8pt;">Por <em>Rab Menajem Abdeljak</em></span></p><p
style="text-align: justify;">Ya levantamos el papel de aluminio de las mesadas y guardamos la vajilla de <em>Pesaj</em>. Todo volvió a la “normalidad”. Volvieron los baguettes, las medialunas, las pizzas y las galletitas. El aparato digestivo agradece por ello y ya descansa del “tormento” al cual lo sometimos durante ocho días.</p><p
style="text-align: justify;">Todo pasó, la limpieza, las compras, la búsqueda y la quema del <em>Jametz</em>, la <em>Matzá</em>, el <em>Seder</em>, la <em>Hagadá</em>, los relatos sobre los milagros en Egipto, el cantar del <em>Halel</em>&#8230;</p><p
style="text-align: justify;">Todo pasó… ¿Y qué quedó?</p><p
style="text-align: justify;">Cuesta creer que fue sólo por unos días. No puede ser que no nos quede nada de tanta elevación espiritual.</p><p
style="text-align: center;">* * *</p><p
style="text-align: justify;">En esta <em>Perashá</em> leemos las indicaciones que la <em>Torá</em> nos dio acerca de los alimentos permitidos y los que no lo son. Una de estas indicaciones dice que al faenar un animal se lo debe degollar desde el cuello y nunca desde su nuca.</p><p
style="text-align: justify;">Nuestros sabios en el <em>Midrash</em> hicieron al respecto un comentario muy interesante. Y dijeron así: ¿Qué diferencia le hace a <em>Hashem</em> si degollamos al animal por su cuello o por su nuca? La respuesta es: <em>“Simplemente para pulir a las personas”</em>. Interesante.</p><p
style="text-align: justify;">Se suelen buscar comentarios y explicaciones lógicas a cada <em>Mitzvá</em>. A veces se puede llegar a entender algo, pero nunca llegaremos a la verdadera razón por la cual <em>Hashem </em> lo ordenó así. Alcanzarlo implicaría poseer la misma capacidad intelectual que el Creador, desde ya imposible.</p><p
style="text-align: justify;">No obstante, encontramos en el <em>Midrash</em> citado un nuevo enfoque que abarca todas las <em>Mitzvot</em> de la <em>Torá</em>. “Pulir a las personas”. Quitar las impurezas.</p><p
style="text-align: justify;">Obedecer la voluntad de <em>Hashem</em>, implica dejar de lado la nuestra. Para ir en el camino que <em>Hashem</em> trazó, se nos exige naturalmente no guiarnos por nuestros intereses y deseos. Así se limpia el alma. Así se la purifica.</p><p
style="text-align: justify;">Al obedecer a <em>Hashem</em>, podemos hacerlo por distintas razones. Puede ser porque nos parece correcto, porque nos gusta o incluso porque nos resulta conveniente. Pero sin dudas, la correcta y más noble de las formas es hacerlo porque <em>Hashem</em> lo quiere así.</p><p
style="text-align: justify;">Al actuar solamente por obediencia al Creador, nuestro pensamiento está constantemente puesto en Él. Comer o dejar de comer, hacer o no hacer, decir o no decir, porque así lo ordenó <em>Hashem</em>. Estar permanentemente pendiente de Él, refina y limpia el alma.</p><p
style="text-align: center;">* * *</p><p
style="text-align: justify;">En Pesaj hemos incorporado un sinfín de <em>Mitzvot</em> a nuestra <em>Nesahmá</em> (alma).</p><p
style="text-align: justify;">Ya antes de la llegada del <em>Jag</em>, con la historia de la vajilla, la cocina, el horno, la mesada, la heladera, etc. Cuanto esfuerzo y tiempo invertimos para dejar todo acondicionado. Forrar acá, echar agua allá, cambiar piezas, etc. La limpieza, fregar, raspar, lavar, secar y volver a lavar.</p><p
style="text-align: justify;">Un capítulo aparte merecen las compras para <em>Pesaj</em>. Las idas y venidas y los altos costos.</p><p
style="text-align: justify;">Por fin llegó la anhelada noche del <em>Seder</em>, <em>Matzá</em>, <em>Maror</em>, relatar la Salida de Egipto, las cuatro copas, los cánticos y alabanzas, etc. Sólo durante el <em>Seder</em>, el <em>Gaón</em> de <em>Vilna</em> enumera sesenta y cuatro <em>Mitzvot</em> adicionales. Y fuera de <em>Eretz Israel</em> se duplican al hacer el <em>Seder</em> dos veces.</p><p
style="text-align: justify;">Durante todo el <em>Jag</em>, casi sin querer hemos enriquecido considerablemente nuestra reserva de <em>Mitzvot</em>. Cada vez que nos hemos abstenido de comer algo inapropiado, cada vez que hemos reemplazado la pizza por <em>Matzá</em>, las galletitas por más <em>Matzá</em> y el bizcochuelo por algún sustituto en base a harina de <em>Matzá</em>, hemos sumado un punto en nuestro haber.</p><p
style="text-align: justify;">Hemos dicho ocho veces <em>Musaf</em>, diez veces <em>Halel</em>, dos veces la <em>Hagadá</em>. Ocho días seguidos leyendo el <em>Sefer Torá</em>.</p><p
style="text-align: justify;">Tantas <em>Mitzvot</em>, tanta dependencia de la voluntad Divina, no queda en el olvido. La pureza que todo esto ha traído a nuestras almas perdurará más allá de la vuelta de hoja que la hayamos dado al calendario. Perdurará frente al Trono Celestial para recompensarnos cuando y como Él lo considere justo, pero por sobre todo, perdurará dentro nuestro iluminando nuestras almas y dándonos fuerzas para los días “grises” y monótonos del año.</p><p
style="text-align: justify;">Definitivamente, ¡<em>Pesaj</em> no pasó! ¡No! ¡<em>Pesaj</em> se sumó! ¡Ahora tenemos en nuestra artillería un <em>Pesaj</em> más!</p><p
style="text-align: justify;">En una edición anterior hemos mencionado ya que nuestras festividades son algo así como “estaciones de servicio” por la cuales pasamos mientras vamos por la “ruta de la vida”. En estas estaciones nos detenemos, cargamos combustible, ponemos el motor a punto y seguimos con renovadas fuerzas.</p><p
style="text-align: justify;">En estos días estamos como aquel que vuelve de un largo paseo de compras, que al llegar a su casa comienza a ver cada cosa que compró para ubicarla en su lugar y comenzar a darle su utilidad. Del mismo modo, en estos días hemos hecho un muy completo paseo de compras. Hemos adquirido <em>Emuná</em> (fe), <em>Simjá</em> (alegría), <em>Kedushá</em> (santidad), y por sobre todo hemos obtenido entrenamiento en el cumplimiento de la voluntad de <em>Hashem</em> y cada uno individualmente lo que consiguió a nivel espiritual. Lo que debemos hacer ahora es procurar que las compras no queden en las bolsas, sino que sean aplicadas a cada aspecto de nuestras vidas según corresponda.</p><p
style="text-align: justify;"><em><span
style="font-family: Arial; font-size: 10pt;">Shabat Shalom</span></em></p><p
style="text-align: right;"><span
style="font-family: Arial; font-size: 8pt;">Por <em>Rab Menajem Abdeljak</em> (Basado en las enseñanzas del <em>Rebe Najman de Breslev</em>)</span></p></div><div
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isPermaLink="false">http://www.azamra.com.ar/?p=125</guid> <description><![CDATA[
בס״ד
Pesaj &#8211; Jaim, el carretero
Por Rab Menajem Abdeljak
En la aldea todos conocían a Jaim el carretero. No era una figura destacada, pero sí habitual. Su vida era poco colorida y carente de sentido. No es que fuera discriminado ni mucho menos, pero su lugar siempre fue “al fondo”. Así erraba por todas partes con su [...]]]></description> <content:encoded><![CDATA[<div><p
style="text-align: right;">בס״ד</p><p
style="text-align: center;"><strong><em><span
style="font-family: Arial; font-size: 13pt;"><span
style="font-family: Arial; font-size: medium;"><strong><em>Pesaj &#8211; Jaim, el carretero</em></strong></span></span></em></strong></p><p
style="text-align: right;">Por <em>Rab Menajem Abdeljak</em></p><p
style="text-align: justify;">En la aldea todos conocían a Jaim el carretero. No era una figura destacada, pero sí habitual. Su vida era poco colorida y carente de sentido. No es que fuera discriminado ni mucho menos, pero su lugar siempre fue “al fondo”. Así erraba por todas partes con su pobre carroza y sus debilitados caballos.</p><p
style="text-align: justify;">Aquel día, podía ser uno más, pero entonces tuvo que hacer un viaje al pueblo cercano. Las lluvias hicieron crecer el río y el puente, bastante deteriorado, sucumbió. Así fue arrastrado jaim por la corriente, quién sabe a donde.</p><p
style="text-align: justify;">Al enterarse del derrumbe del puente, su mujer y sus hijas comenzaron a buscarlo por doquier, hasta que unos viajeros aseguraron haber visto su cadáver flotando en el río cercano. Su figura estaba completamente dañada, pero gracias a su cabellera fuertemente pelirroja, la labor de la identificación fue sencilla y casi inmediata.</p><p
style="text-align: center;">* * *</p><p
style="text-align: justify;">Eran altas horas de la noche, cuando Jaim llegó a su pueblo. Anteriormente, había sido encontrado y asistido por un campesino de la cercana aldea, quien lo aprovisionó de típicas ropas campestres para cubrirse. Para su gran asombro, ve que el pueblo entero estaba consternado acompañando un funeral mientras las mujeres trataban de contener a su propia mujer e hijas. De inmediato se ubicó tras una gran lápida no muy lejos de allí a ver de qué se trataba.</p><p
style="text-align: justify;">Frente al fresco sepulcro, uno de los líderes comunitarios comenzó a pronunciar palabras de lamentaciones mientras la comunidad entera permanecía silenciosa y cabizbaja. “Era un hombre excelente, de los más honestos carreteros que hemos conocido alguna vez. Las tarifas siempre se redondeaban a favor de los pasajeros. Sus conocimientos en todas las rutas nacionales e internacionales eran de admirar. Ni que hablar de su esmero y cariño por su familia, como lo pueden ratificar su mujer y sus hijas” Entonces Jaim ve que las miradas se dirigen hacia su familia que lloraba incesantemente.</p><p
style="text-align: justify;">Por fin descubrió quien era “el fallecido”. Entonces puso mucha atención para saber todo lo que la gente pensaba de él. Para su asombro, sólo decían cosas buenas que nunca pudo escuchar “en vida”. Gente de quien toda su vida sólo escuchó reprimendas, hoy lo elogiaban extraordinariamente.</p><p
style="text-align: justify;">Cuando terminaron los discursos de amigos y familiares y el público estaba ya a punto de dispersarse, apareció un campesino a quien su gran sombrero apenas dejaba divisar sus ojos y pidió la palabra. Esta le fue concedida y el desconocido dijo: “Yo lo conocí a Jaim como nadie.</p><p
style="text-align: justify;">Nada de lo que se dijo aquí es cierto. Él era una muy mala persona sin ningún rasgo rescatable”.</p><p
style="text-align: justify;">El público estaba conmocionado y alguien se acercó para alejar al desubicado. En el forcejeo, a Jaim se le cayó el sombrero. El asombro fue total, nadie podía articular palabra, la “viuda” y las “huérfanas” cayeron desvanecidas al ver “revivir al muerto”.</p><p
style="text-align: justify;">El carretero aprovecho la sorpresa y con lo más alto que su voz le permitió se dirigió a los presentes: Sí soy yo, Jaim. Y me pregunto: <em>¿A qué se debe que hasta hoy no tuve el privilegio de escuchar todos esos elogios y buenas palabras que hoy me confirieron generosamente y en su lugar sólo coseché objeciones? ¿Será que hacía falta que me muera para escuchar una buena palabra?</em></p><p
style="text-align: justify;">Y la pregunta quedó suspendida allí entre las mudas lápidas&#8230;</p><p
style="text-align: justify;">Me hago eco de la pregunta de Jaim. Realmente, ¿por qué somos tan reacios a emitir una buena palabra?</p><p
style="text-align: justify;">Por varias razones:</p><p
style="text-align: justify;">1. Nunca nos enseñaron que era importante. Desde pequeños, las críticas siempre fueron públicas y en voz alta, mientas que las aprobaciones, si existían, eran a puertas cerradas, entre los padres.</p><p
style="text-align: justify;">2. En el caso de una relación de pareja, por ejemplo, las acciones positivas <em>“son sobreentendidas y no merecen aplausos”</em>.</p><p
style="text-align: justify;">3. Una combinación de sinceridad y un errado concepto sobre los halagos. Muchas veces, las personas utilizan las aclamaciones personales como adulación, para conseguir lo imposible de otra manera incluso tratándose de metas injustificadas. Como consecuencia de esto, se creó una sensación que las felicitaciones corresponden al ámbito de la falsedad y parecería que esa suerte de comentarios no son bienvenidos, además se teme ser tomado por adulador.</p><p
style="text-align: justify;">4. La rivalidad, situada innatamente en el ser humano, impide elogiar al semejante.</p><p
style="text-align: justify;">5. Por último, solemos sólo darnos cuenta de lo negativo en nuestro derredor, entonces la crítica fluye con mayor frecuencia. Además es más simple, no se piensa demasiado antes de criticar, pero para halagar calculamos exhaustivamente <em>“a ver si nos pasamos de la raya”</em>. Los errores no los toleramos, mientras que las virtudes nos parecen obligatorias y no merecedoras de aplausos especiales.</p><p
style="text-align: justify;">Diría usted, ¿y por qué sí?</p><p
style="text-align: justify;">Por que es un <em>“combustible”</em> espiritual que influye también sobre lo material. Es un reconocimiento al esfuerzo y a veces, aunque no siempre, también a los resultados. Nos hace bien en el corazón y en el alma y produce acercamiento entre las personas.</p><p
style="text-align: justify;">Todo hombre y mujer sabe que oír una buena palabra de su pareja es el mayor rédito por el esfuerzo, ya sea en la casa o fuera de ella. El monotonismo y la rutina desgastan física y anímicamente. Lo único que puede reavivar y alentar es una buena palabra de quien está al lado.</p><p
style="text-align: justify;">Los niños bien saben que si papá ó mamá dicen una buena palabra por un buen puntaje en un examen, por una conducta adecuada, es porque quieren que continúen en dicho sentido y por que creen en su capacidad de así hacerlo.</p><p
style="text-align: justify;">Un niño que crece en una casa donde los padres se felicitan mutuamente y a los hijos, donde siempre se destaca lo positivo de cada miembro de la familia, crece felizmente. Se forjan en él valores tales como: ser agradecido, apreciar a las personas y <em>Ahabat Israel</em>.</p><p
style="text-align: center;">* * *</p><p
style="text-align: justify;">Al momento de la salida de Egipto, contrariamente a lo que podríamos creer, la situación espiritual del pueblo judío no era para nada óptima. De los comentarios de nuestros sabios se ve claramente que la idolatría se había instalado dentro de los Hebreos al punto tal que el ángel representante de los egipcios le reclamó a <em>Hashem</em> porqué los <em>Iehudim</em> son redimidos y los egipcios castigados si su accionar es idéntico.</p><p
style="text-align: justify;">El pueblo era consciente de esta situación y se la plantearon a <em>Moshé Rabenu</em> preguntándole: ¿Cómo seremos redimidos si no poseemos buenas acciones y además todo Egipto está infestada de nuestra idolatría?</p><p
style="text-align: justify;">¿Y qué respondió <em>Moshé</em>? Increíble. Léalo bien. <em>“Dado que Hashem desea que sean redimidos, no presta atención a vuestros errores y vuestra idolatría”</em>.</p><p
style="text-align: justify;">¿Y qué tenían de bueno los <em>Iehudim</em> en <em>Mitzraim</em>? Nuestros sabios nos cuentan, que a pesar de la esclavitud y el sometimiento, conservaron tres aspectos con mucha valentía: Sus nombres judíos, su idioma y su modo de vestir que los distinguía del resto de los habitantes del lugar.</p><p
style="text-align: justify;">Si quisiéramos sincerarnos, no preguntaríamos ¿Y de qué vale tener nombre judío, hablar en hebreo y vestir como <em>Iehudí</em> mientras se adora idolatría? A nuestro simple entender es ridículo.</p><p
style="text-align: justify;">Pero la visión de <em>Hashem</em>, el único que conoce los recovecos del alma y el único facultado para interpretar la esencia de un <em>Iehudí</em>, es distinta a la nuestra. Ya nos hizo saber por medio de su profeta <em>Iejezquel</em> <em>“como las elevación del cielo por sobre la tierra así son elevados mis pensamientos por sobre los vuestros”</em>. <em>Hashem</em> tiene la perspectiva exacta de la realidad, muy por encima de lo que nuestra imaginación puede siquiera comenzar a visualizar, ya ni hablemos de entender.</p><p
style="text-align: justify;">Y Él entiende que la esencia del <em>Iehudí</em> se mide por sus virtudes aunque sean pocos y no por sus defectos aunque sean cuantiosos. Lo positivo es esencial mientras que lo negativo es externo y circunstancial.</p><p
style="text-align: justify;">El <em>Iehudí</em> tiene la posibilidad de hacer <em>Teshubá</em> (arrepentirse y cambiar de actitud). Si no lo hace por cuenta propia, <em>Hashem</em> buscará la forma de inducirlo a ello mediante señales de alerta y mensajes que sólo Él sabe. Y si tampoco eso da resultado, entonces ese alma deberá ser lavada de sus impurezas, en éste mundo o en el próximo. Pero de cualquier manera, el mal tiene fecha de caducidad, tarde o temprano desaparecerá.</p><p
style="text-align: justify;">Lo que no es así con las <em>Mitzvot</em> y las buenas acciones. Esto es un patrimonio eterno que no se pierde jamás. Sus huellas nunca se borrarán y su luz no se apagará de nuestras almas. Quedarán eternamente en nuestro haber y cuando ya habremos resuelto los errores de cualquiera de las formas antes mencionadas, disfrutaremos de ellas por toda la eternidad.</p><p
style="text-align: justify;">Esta visión, además de ser muy cierta, es indispensable para ayudarnos a corregir y superarnos. Conocer lo trascendental que es para nosotros cada <em>Mitzvá</em>, nos dará valor y coraje para seguir adelante a pesar de nuestros errores. De esta manera no permitiremos que nuestros desaciertos nos desmoralicen en nuestro crecimiento.</p><p
style="text-align: justify;">Si queremos redimirnos, no debemos prestar atención a los errores. Sólo localizar nuestras virtudes y trabajar para hacer uso de ellas lo máximo posible.</p><p
style="text-align: justify;">Eso es exactamente lo que hizo <em>Hashem</em>. El conocía perfectamente la gran decadencia del pueblo, pero prefirió evaluarlo positivamente por el sólo hecho de haber conservado sus nombres, su idioma y sus vestimentas. ¿Y por qué lo hizo? Porque ya existía en Él el deseo profundo de redimirnos. Y de esta manera, el pueblo se superó y llegó al cabo de siete semanas a estar listos para recibir la <em>Torá</em> en el monte <em>Sinai</em>.</p><p
style="text-align: justify;">Aprendamos de <em>Hashem</em>. Siempre que nos acerquemos al prójimo o a nosotros mismos, para tratar de mejorar algo, hagámoslo con la predisposición inicial de querer beneficiar a cualquier precio y concentrémonos en lo positivo para aumentarlo y maximizarlo.</p><p
style="text-align: justify;"><em>Shabat Shalom y Pesaj Kasher veSameaj</em></p><p
style="text-align: right;">Por <em>Rab Menajem Abdeljak</em> (Basado en las enseñanzas del <em>Rebe Najman de Breslev</em>)</p></div><div
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